La Selección Colombia Sub-17 ya conoce el camino que tendrá que recorrer en la fase de grupos del Mundial de Qatar 2026. El equipo dirigido por Fredy Hurtado quedó instalado en el Grupo L junto a Japón, Serbia y Honduras, una zona que no parece imposible, pero que sí exigirá concentración desde el primer partido.
Contra todo pronóstico para quienes esperaban un grupo más cómodo por el buen momento de la Tricolor en la categoría, Colombia tendrá que medirse ante rivales de tres escuelas futbolísticas muy distintas: la disciplina y velocidad asiática de Japón, la fortaleza física y táctica de Serbia, y la intensidad centroamericana de Honduras.
Colombia quedó en el Grupo L del Mundial Sub-17
De acuerdo con el sorteo del Mundial Sub-17 de Qatar 2026, Colombia compartirá grupo con Japón, Serbia y Honduras. El torneo tendrá 48 selecciones, distribuidas en 12 grupos de cuatro equipos, lo que aumenta el número de participantes y también abre más posibilidades de clasificación a la siguiente ronda.
El formato será importante para las cuentas de la Tricolor. Clasificarán los dos primeros de cada grupo y los mejores terceros, por lo que Colombia no necesariamente tendrá que ganar la zona para seguir con vida. Eso sí, empezar bien será clave para no llegar con presión a la última fecha.
En el papel, Japón aparece como uno de los rivales más complicados. Las selecciones juveniles japonesas suelen tener procesos ordenados, buen trato de pelota, intensidad y jugadores rápidos para atacar espacios. No es un rival de cartel mediático enorme, pero sí uno de esos equipos que pueden complicar si se les permite manejar el ritmo.
Serbia y Honduras, dos pruebas muy distintas
Serbia representa el reto europeo del grupo. En categorías juveniles, los equipos balcánicos suelen ser fuertes físicamente, competitivos en duelos individuales y con buena formación táctica. Para Colombia, ese partido puede ser clave, porque enfrentar a un rival europeo obliga a medir madurez, concentración y capacidad para sostener el partido durante los 90 minutos.
Honduras, por su parte, aparece como un rival conocido dentro del contexto regional, pero no por eso sencillo. Las selecciones centroamericanas suelen competir con intensidad, presión y mucho despliegue. En teoría, puede ser el rival más abordable para Colombia, pero en un Mundial juvenil cualquier exceso de confianza se paga caro.
Lo que faltaba para un equipo colombiano que llega con buenas expectativas es entender que el favoritismo no juega solo. La Tricolor tendrá que demostrar en la cancha por qué viene con cartel de selección fuerte en la categoría.
Colombia llega con buen respaldo continental
La FCF había destacado que Colombia llega al Mundial como campeona continental y bajo la dirección de Fredy Hurtado, un dato que aumenta la ilusión alrededor del equipo. Ese antecedente no garantiza nada, pero sí muestra que esta generación ya sabe competir contra rivales exigentes.
Preocupante sería que Colombia se relaje por no haber caído en un grupo con una potencia histórica de primer nivel. Japón y Serbia tienen herramientas para hacer daño, mientras Honduras puede convertirse en juez del grupo si logra rascar puntos en partidos cerrados.
Se espera que en los próximos días se conozca el calendario detallado de partidos, horarios y sedes dentro de Qatar. Por ahora, la lectura inicial es clara: Colombia tiene un grupo exigente, con rivales incómodos, pero también con un camino abierto para avanzar si sostiene el nivel que la llevó a clasificarse al Mundial.
La Tricolor Sub-17 ya sabe contra quién jugará. Ahora la tarea será preparar cada detalle, porque en un Mundial de 48 selecciones no solo importa llegar bien: también hay que empezar ganando confianza desde el primer partido.
