Una de las expulsiones más insólitas del fútbol reciente se vivió en Uruguay y tuvo como protagonista al arquero Washington Aguerre, quien dejó a su equipo sin portero tras ver dos tarjetas amarillas en menos de tres segundos.
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El hecho ocurrió en un partido entre Peñarol y Defensor Sporting, cuando el compromiso ya agonizaba en tiempo de reposición. El marcador estaba igualado y cada jugada podía definir el resultado, pero lo que terminó marcando el desenlace fue una reacción inesperada del guardameta.
Todo comenzó con una jugada polémica en ataque del rival. Aguerre, visiblemente molesto, salió de su arco para protestar airadamente una decisión arbitral. Sus reclamos no pasaron desapercibidos para el juez central, quien decidió sancionarlo con la primera tarjeta amarilla por su conducta.
Sin embargo, lo realmente llamativo vino inmediatamente después. Lejos de calmarse, el arquero continuó con su protesta y, en un acto de frustración, lanzó el balón con fuerza. Esa acción, sumada a sus palabras contra el árbitro, provocó que el juez no dudara en mostrarle una segunda amarilla apenas segundos después de la primera. El resultado: expulsión automática en una secuencia que duró menos de tres segundos.
El problema para Peñarol no terminó ahí. El equipo ya había agotado todas sus sustituciones, por lo que ningún arquero suplente podía ingresar. Ante esta situación límite, un jugador de campo, el mediocampista Germán Barbas, tuvo que ponerse los guantes y ocupar el arco en los segundos finales.
Aunque el rival intentó aprovechar la ventaja numérica en ese tramo decisivo, el marcador no se movió y el partido terminó empatado. Aun así, la imagen del volante improvisado bajo los tres palos y la expulsión exprés del arquero quedaron como lo más recordado del encuentro.
