Los ecos del clásico vallecaucano entre Deportivo Cali y América de Cali siguen dejando preocupación, esta vez por graves hechos registrados al finalizar el compromiso.
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A la salida del estadio de Palmaseca, el bus que transportaba a la delegación ‘Escarlata’ fue atacado con piedras por un grupo de vándalos identificados como hinchas del Cali. Según versiones que circulan en medios y redes sociales, incluso el técnico David González se bajó del vehículo en medio del caos para enfrentar la situación.
América emitió un comunicado oficial en el que rechazó “de manera categórica y enérgica” los actos de violencia. En el documento, detallaron que los ataques fueron reiterados y no un hecho aislado, sino un hostigamiento sostenido durante parte del recorrido, poniendo en riesgo a jugadores, cuerpo técnico y personal logístico.
Además, se confirmó que hubo personas afectadas. Entre ellas, el asistente técnico Álex Becerra, quien habría sufrido lesiones en los ojos por esquirlas de vidrio tras el impacto de los objetos contra el bus. También se reportaron otros integrantes con heridas leves.
Desde la institución hicieron un llamado urgente a las autoridades, organismos de seguridad y entes organizadores para que se investigue lo ocurrido y se tomen medidas contundentes que garanticen la seguridad en los eventos deportivos. Asimismo, anunciaron el inicio de acciones para identificar responsables y exigir sanciones.
Comunicado de América
América de Cali rechaza de manera categórica y enérgica los hechos de violencia de los que fue víctima nuestra delegación a la salida del escenario deportivo, tras el compromiso disputado recientemente.
El bus en el que se desplazaba el equipo fue objeto de ataques reiterados y deliberados por parte de individuos identificados como hinchas del equipo rival. El primero de estos ataques ocasionó un daño significativo en el vehículo y dejó como saldo varias personas con heridas leves, en un hecho que, por su naturaleza, pudo haber tenido consecuencias de mayor gravedad. Estas agresiones no fueron aisladas, sino que se extendieron durante un tramo considerable del recorrido, configurando un escenario sostenido de hostigamiento que puso en riesgo la integridad física de jugadores, cuerpo técnico y personal logístico que se encontraban a bordo.
Este tipo de conductas no solo atentan contra la seguridad de los protagonistas del espectáculo, sino que afectan gravemente la esencia del fútbol como escenario de encuentro, pasión y convivencia. Lo ocurrido no puede normalizarse ni relativizarse.
Como institución, hacemos un llamado firme a las autoridades competentes, organismos de seguridad y entes organizadores para que se realice un seguimiento exhaustivo a estos hechos y se adopten medidas contundentes que garanticen condiciones reales de seguridad antes, durante y después de cada evento deportivo. El fútbol no puede seguir siendo rehén de unos pocos que distorsionan su verdadero significado.
Informamos, además, que América de Cali ha iniciado los procesos correspondientes para que se investiguen los hechos y se determinen las responsabilidades individuales y colectivas, con el objetivo de que se impongan las sanciones a que haya lugar, así como la reparación de los daños ocasionados.
El respeto por la vida, la integridad y el juego limpio debe estar por encima de cualquier rivalidad.
