La Selección Colombia Sub-17 no solo dio cátedra de fútbol ganándole por cuatro goles a Argentina en la final del Sudamericano de la categoría festejado en Paraguay, sino que también dio luces de lo que será una nueva generación con una mentalidad con más temple y frialdad que las anteriores, que evitó caer en las tentaciones del rival; algo que tiene de por medio al psicólogo del seleccionado, que es hermano de una reconocida presentadora de RCN.
Rafael Zabaraín, quien recientemente celebró junto al plantel el haber quedado campeón con la Selección Sub-17, ha demostrado que el trofeo es la consecuencia lógica de un equilibrio emocional bien gestionado. Aunque su apellido resuena con fuerza en los hogares colombianos debido a su hermana, la reconocida presentadora de noticias Inés María Zabaraín, Rafael ha trazado un camino de excelencia desde el anonimato del banquillo técnico. Su rol en la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) ha trascendido el apoyo convencional para convertirse en un pilar de la salud mental del combinado nacional, un factor que hoy separa a los profesionales de élite de aquellos que sucumben ante la impulsividad.
El trabajo de Zabaraín ha cobrado una relevancia mediática especial tras los episodios de tensión vividos en los últimos encuentros internacionales. Mientras que en otras latitudes se han visto comportamientos que desafían la ética deportiva —como las polémicas declaraciones de ciertos sectores del entorno argentino, quienes tras perder contra Colombia lanzaron amenazas fuera de tono asegurando venganza en el Mundial con frases como “les vamos a romper el ort...”—, los juveniles colombianos han mostrado una madurez inusual.
Zabaraín ha trabajado intensamente en evitar que los jugadores caigan en las “tentaciones del ego” y en las provocaciones externas que suelen empañar el espectáculo. Su enfoque se basa en la inteligencia emocional aplicada, enseñando a los futbolistas que la verdadera superioridad no se demuestra con insultos, gestos obscenos o actitudes altaneras, sino con el dominio de sí mismos bajo fuego cruzado.
Mientras algunos rivales recurren a la hostilidad verbal ante la frustración de la derrota, el plantel colombiano ha interiorizado una consigna clara: la respuesta se da en el campo, con fútbol y respeto. Esta gestión del temperamento ha sido clave para mantener la cohesión del grupo que hoy ostenta el título sudamericano. El psicólogo enfatiza que caer en el juego de la provocación es, en esencia, ceder el control del partido al oponente. Gracias a estas sesiones de fortalecimiento mental, se ha visto a una Selección capaz de ignorar el ruido externo, enfocándose exclusivamente en los objetivos técnicos y tácticos.
¿Cómo fue el rating en la final del Sudamericano Sub-17?
El éxito de este proceso de transformación no solo se siente en la gramilla, sino que se refleja en el fervor de una audiencia que no despega el ojo de la pantalla. La reciente final del Sub-17, donde Colombia se alzó con la copa, fue el escenario de un nuevo y apasionante duelo por la sintonía en la televisión nacional, donde los dos gigantes, Caracol y RCN, midieron sus fuerzas en un pulso que dejó sorpresas mayúsculas.
Para los analistas de medios, el rating de este encuentro definitivo marcó un hito histórico. Durante años, la tradición dictó un dominio casi absoluto de una de las cadenas en las transmisiones deportivas, pero en esta ocasión, los datos revelaron una competencia mucho más cerrada que dejó a más de uno con la boca abierta.
Según las mediciones de audiencia, la brecha histórica se ha reducido significativamente. Mientras una cadena apostó por su nómina clásica de narradores, la competencia logró cautivar a un sector importante del público joven mediante análisis dinámicos y una producción visual renovada. Este pulso por el rating no solo demuestra que el fútbol sigue siendo el producto rey en Colombia, sino que el espectador es cada vez más exigente y busca una narrativa que acompañe el crecimiento profesional que se ve en la cancha. La sorpresa en las cifras de sintonía es el reflejo de un país que está conectando de manera distinta con sus ídolos: ya no solo se busca el resultado, sino la identidad de un equipo que proyecta serenidad y profesionalismo.
La labor de Rafael Zabaraín es, en última instancia, un recordatorio de que el éxito es un esfuerzo multidisciplinario. Así como su hermana, Inés María, comunica la realidad del país con rigor y sobriedad desde el set de noticias, Rafael moldea la realidad emocional de nuestros deportistas con la misma dedicación.
En un deporte donde a menudo se premia la “malicia” malentendida o la agresión verbal como muestra de carácter, Colombia ha decidido apostar por el camino de la salud mental. Con Zabaraín a la cabeza de este proceso invisible, la Selección no solo se prepara para levantar trofeos —como ya lo hizo la Sub-17—, sino para ser un ejemplo de civilidad en el exigente escenario del fútbol mundial. El camino hacia la próxima cita orbital está marcado por la estrategia y el talento, pero sobre todo, por una mente inquebrantable que se niega a descender al nivel de la provocación ajena.
>>> Esta nota tiene apoyos de IA curados por un periodista <<<

