Las pausas de hidratación vuelven a estar en el centro del debate en el fútbol internacional, pero esta vez no por condiciones extremas de calor, sino por decisiones que muchos consideran exageradas… e incluso absurdas.
A eso, el reconocido periodista colombiano Iván Mejía Álvarez, reaccionó con ironía a lo ocurrido en el partido entre Boston River y São Paulo en Montevideo. En ese compromiso, disputado bajo una intensa lluvia, se realizó una pausa de hidratación en pleno segundo tiempo.
“Falta el show de bastoneras y el cantante en el intermedio. Ya se ha hecho. Esperen las sorpresas del Mundial”, escribió Mejía, en tono sarcástico, criticando lo que considera una exageración en la reglamentación actual.
La publicación surgió como respuesta a otro comentario que señalaba lo insólito de la situación: una pausa para hidratarse en medio de condiciones climáticas frías y lluviosas, algo que muchos calificaron como “más bizarro que surrealista”.
Un debate que ya venía caliente
La polémica no es nueva. Voces autorizadas del periodismo deportivo vienen cuestionando el uso indiscriminado de estas pausas, que originalmente fueron implementadas para proteger la salud de los jugadores en condiciones de calor extremo.
Uno de los más críticos ha sido el relator argentino Mariano Closs, quien esta misma semana lanzó una dura reflexión:
“Es insólita la pausa de hidratación. Las autoridades tienen que tomar nota de esto, agilicen el fútbol y no lo empeoren. Le meten hidratación y le siguen permitiendo a los arqueros quemar tiempo. Acá se cambia el fútbol para mal”.
A esto se suman episodios que han generado burlas incluso desde los propios clubes. En su partido de anoche, Flamengo, ironizó en redes sociales sobre una pausa de hidratación en condiciones de frío en Cusco, evidenciando lo que muchos consideran una falta de criterio en la aplicación de la norma.
“Parada para hidratación en el frío de 8 grados de la altitud de Cusco”, ironizó el cuadro brasileño.
¿Un fútbol cada vez más cortado?
El trasfondo de la discusión apunta a una preocupación mayor: la transformación del ritmo del juego. Para críticos como Mejía, Closs y la mayoría de futboleros, estas interrupciones contribuyen a un fútbol más fragmentado, con menos continuidad y espectáculo.
La idea de un “fútbol de cuatro tiempos” —dos mitades divididas por pausas obligatorias— ya no suena tan descabellada para algunos aficionados, que ven cómo el juego pierde fluidez entre hidrataciones, revisiones del VAR y otras interrupciones.
