La ilusión de todo un país volvió a quedarse en la puerta. Bolivia, que soñó con romper una larga sequía mundialista, terminó su camino rumbo a 2026 tras caer en el repechaje ante Irak y confirmó, una vez más, que su regreso a una Copa del Mundo sigue siendo una tarea pendiente.
El golpe no solo fue deportivo, también emocional, porque la esperanza había vuelto a instalarse con fuerza en La Verde.
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¿Cuándo fue la última vez que Bolivia clasificó a un Mundial?
Para entender la dimensión de este nuevo fracaso, hay que mirar hacia atrás. Mucho más atrás de lo que quisieran los hinchas bolivianos. La última vez que Bolivia clasificó a un Mundial fue en Estados Unidos 1994. Han pasado más de tres décadas desde aquella histórica participación que todavía hoy sigue siendo recordada como uno de los grandes hitos del fútbol del país.
Aquella clasificación no fue casualidad. Bolivia logró su cupo tras una eliminatoria sudamericana memorable, en la que incluso derrotó a Brasil en La Paz, un resultado que todavía tiene un lugar privilegiado en la historia del continente. Con jugadores como Marco Etcheverry, Erwin Sánchez y Jaime Moreno, ese equipo logró consolidar una identidad y competir de igual a igual frente a las potencias de la región.
Ya en el Mundial de 1994, la historia fue distinta. Bolivia compartió grupo con Alemania, España y Corea del Sur. No logró ganar ningún partido y quedó eliminada en fase de grupos, pero la clasificación en sí misma fue suficiente para marcar una generación. Desde entonces, el equipo nunca ha podido volver a instalarse entre los mejores del mundo.
En el camino han pasado entrenadores, procesos, generaciones enteras de futbolistas y múltiples intentos fallidos. Bolivia ha estado cerca en contadas ocasiones, pero la realidad es que siempre ha terminado quedándose corta, especialmente en unas Eliminatorias Sudamericanas que no dan tregua y que exigen un nivel competitivo constante.
El repechaje rumbo a 2026 parecía una nueva oportunidad para romper la maldición. Llegar hasta esa instancia ya representaba un avance significativo respecto a campañas anteriores, pero el desenlace volvió a ser adverso. La derrota frente a Irak dejó claro que todavía hay una brecha importante por cerrar si el objetivo es regresar a un Mundial.

