Un nuevo episodio de desorganización volvió a golpear al Deportivo Pereira, luego de que se conociera que un partido de su equipo juvenil no pudo disputarse debido a la ausencia de una ambulancia en el escenario deportivo, un requisito obligatorio en cualquier competencia oficial.
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El hecho, que se presentó en el marco de un torneo juvenil nacional, dejó en evidencia fallas logísticas que impidieron el inicio del compromiso. De acuerdo con versiones conocidas en el entorno del fútbol colombiano, los árbitros del encuentro decidieron no dar inicio al partido ante la falta de garantías médicas mínimas, lo que habría derivado en la sanción de derrota por W.O. para el conjunto pereirano.
Aunque no se ha conocido un pronunciamiento oficial detallado por parte de la organización del torneo, la situación generó preocupación por tratarse de una categoría formativa, donde la presencia de personal médico y ambulancia es indispensable para atender cualquier eventualidad en el campo de juego.
El caso no aparece como un hecho aislado, sino que se suma a una serie de dificultades que ha venido enfrentando el club en los últimos meses, especialmente en el ámbito administrativo y financiero. El Deportivo Pereira atraviesa una compleja situación económica que ha tenido repercusiones directas en su funcionamiento deportivo.
En 2025, el plantel profesional protagonizó un episodio similar de crisis cuando se negó a disputar un partido oficial debido al incumplimiento en el pago de salarios. Los jugadores denunciaron atrasos en sus obligaciones laborales, lo que obligó al club a afrontar compromisos con futbolistas juveniles.
También, informes recientes mostraron que las deudas de la institución han crecido, con pasivos que aumentaron mucho en poco tiempo, lo que ha afectado su situación financiera y ha impactado varias áreas del club.
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A esa situación se suman problemas institucionales que han puesto en entredicho la estabilidad del equipo. Incluso, el club llegó a tener suspendido su reconocimiento deportivo debido a incumplimientos en pagos laborales y de seguridad social, lo que lo dejó al borde de no poder competir en torneos oficiales.
En paralelo, el Pereira también ha enfrentado dificultades logísticas, como la imposibilidad de contar con un estadio fijo para ejercer su localía en 2026, tras sanciones y problemas de orden público que le cerraron opciones como el estadio Centenario de Armenia.
En ese contexto, lo ocurrido con el equipo juvenil refuerza la percepción de una institución que atraviesa un momento crítico en su estructura organizativa. La falta de una ambulancia, un elemento básico en la operación de cualquier partido oficial, expone carencias que van más allá de lo deportivo.
El episodio abre nuevamente el debate sobre las condiciones en las que se desarrolla el fútbol formativo en Colombia y la responsabilidad de los clubes en garantizar la seguridad de los jugadores. En el caso del Deportivo Pereira, el incidente se suma a una serie de señales que reflejan una crisis que no solo afecta al primer equipo, sino también a sus divisiones menores.
La atención ahora se centra en las posibles decisiones de los entes organizadores y en las medidas que deberá adoptar el club para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.
