A poco más de cuatro meses para que comience el Mundial de fútbol 2026 en Estados Unidos, México y Canadá (del 11 de junio al 19 de julio), la Selección Española enfrenta un serio inconveniente en su preparación con la baja de dos jugadores que estaban en el radar para formar parte de la lista de convocados: Mikel Merino y Samu Aghehowa. Las noticias médicas más recientes han puesto en duda la participación de ambos, aunque con grados de certeza muy distintos.
La situación más clara y lamentable es la de Samu Aghehowa, delantero de FC Porto que, a sus 21 años, estaba consolidándose como una de las piezas ofensivas con más potencial para la “Roja”. El jugador se lesionó gravemente durante un partido de la Liga Portuguesa al sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior en la rodilla derecha, lesión que ocurrió durante el empate 1-1 ante el Sporting de Lisboa. El propio club confirmó que el atacante tuvo que abandonar el campo al descanso y, posteriormente, que será sometido a evaluaciones médicas más profundas para definir el tratamiento.
Este tipo de lesión no sólo obliga a Samu a perderse lo que resta de la temporada con Porto, sino que también lo deja fuera de los planes para el Mundial 2026, dado el prolongado tiempo de recuperación que implica un daño de estas características. La mayoría de las estimaciones médicas sitúan su vuelta a la competencia más allá del verano, muy después del inicio de la Copa del Mundo, lo que ha llevado a medios internacionales a confirmar que la presencia de Samu en la selección española está prácticamente descartada.
La pérdida de Samu representa un golpe para Luis de la Fuente, seleccionador nacional, que ve cómo una de las opciones ofensivas más explosivas de los últimos años se cae de una lista en la que España tiene otras alternativas, pero ninguna con el mismo perfil físico y de definición que el atacante del Porto ofrecía.
Por otro lado, Mikel Merino, mediocampista del Arsenal, también ha sufrido una lesión significativa que le impedirá jugar durante varios meses. Merino fue diagnosticado con una fractura por estrés en su pie derecho, lesión que requirió cirugía y una recuperación estimada de al menos cuatro meses. Esto significa que se perderá el final de temporada con el club inglés y, aunque su objetivo es regresar a entrenar antes de que concluya la temporada, su participación en el Mundial aún es incierta y dependerá de cómo evolucione su rehabilitación.
A diferencia de Samu, cuya ausencia en la cita mundialista ya está prácticamente confirmada, Merino no ha sido descartado oficialmente. El jugador y su entorno han mostrado optimismo sobre su recuperación, y existe la posibilidad de que pueda llegar en buena forma si todo avanza según lo planeado. Sin embargo, la fractura por estrés es una lesión delicada que no tiene un calendario de recuperación exacto, y por ello su presencia en la Copa del Mundo sigue en duda.
En términos de selección, España tendrá que reconfigurar su lista de delanteros tras la baja de Samu y seguir de cerca la evolución física de Merino, quien, de lograr recuperarse, podría aportar variantes en el mediocampo, incluso como ‘falso nueve’ si fuera necesario.