Uno de los partidos más atractivos de esta semana dentro del Fútbol Profesional Colombiano era el clásico del eje cafetero entre Once Caldas de Manizales y el Deportivo Pereira. Este juego suele ser uno de los más calientes de todo el país por la rivalidad entre ciudades, hinchadas e instituciones, que se suelen cargar de distintas maneras en sus redes sociales para mantener los ánimos caldeados. A pesar de esto, dentro del terreno de juego suele ser un duelo bastante disputado, cosa que no decepcionó en el partido de hoy, hasta que un presunto caso de racismo se hizo presente entre las plantillas, lo cual desencadenó una reacción airada de los futbolistas del elenco visitante.
A lo largo de la primera etapa se dio un juego repartido, con llegadas de lado y lado que encendieron los ánimos, sobre todo cuando llegaron los goles, pues justo antes de este escándalo, el delantero hondureño Rubilio Castillo la mandó a guardar tras una jugada preparada de una pelota quieta que le dio rédito a los dirigidos por Suárez. Ya después de toda la trifulca entre futbolistas, Michael Barrios se inventó un golazo, dando la media vuelta y definiendo rastrero al palo izquierdo de Ichazo, quien solo pudo seguir la trayectoria del balón con la mirada.
Justo en medio de las anotaciones se dio el escándalo en el que se ve al jugador Contreras del Once Caldas decirle algo a Rubilio Castillo, quien de inmediato se pone de pie y comienza a reclamarle al juez central así como todos sus compañeros, lo cual derivó en una gresca bastante grande que incluyó a todos los suplentes y derivó en la expulsión de Carlos Darwin Quintero y de Jhon Arteaga. Aunque no se ha confirmado las palabras que utilizó el jugador albo, se especula que pudo ser algo ligado al racismo, ya que se vio al hondureño llorar y quejarse de forma dolorosa por lo sucedido.
