El efecto espuma

Juan Pablo Pino - PUBLIMETRO

En las últimas semanas se dio a conocer la postulación de Alejandro Gaviria como aspirante a la presidencia de Colombia y, en su carrera, el furor que muchos medios de comunicación le dieron al ex ministro de Salud del Gobierno Santos.

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Por dos semanas los titulares de prensa giraban al ritmo de Gaviria, tanto que, con bombos y platillos, muchos ya lo daban como la salvación para poder llegar al poder, y con el apoyo del sector más sectario y divisor del Partido Verde, quienes decidieron ir de frente a respaldar al candidato que renunció a la Dirección de la Universidad de Los Andes para poder postular su nombre.

El sector camaleón del verde cambió de inmediato su color, cambiaron sus perfiles su portadas, cambiaron de pensamiento y crearon en Gaviria “El Salvador”, tanto, que se olvidaron de su “Candidato profesor”.

Me llama la atención el despliegue mediático que se le dio a la candidatura, me sorprendió la manera que muchos en redes sociales se cortaban las vestiduras por Alejandro, me cuesta creer el discurso soporífero y cambiante de los que se hacen llamar “Centro Izquierda” pero que le juegan por el neoliberalismo, me parece poco sensato las posturas de quienes decían Fajardo y hoy son Gaviria (Esos mismos que se quejan por Roy y Benedetti en el Pacto Histórico).

Cuando se anunció la encuesta de la revista Semana junto con el Centro Nacional de Consultoría, tenía miedo, y lo acepto, de ver que quizá Gaviria podría superar o empatar a Petro (por el circo y la pantomima que pusieron hablar al país) pero mi reacción al ver las cifras solo me dejó ver la clara realidad de la candidatura: es simplemente el efecto espuma.

La encuesta se realizó entre el 3 y el 8 de septiembre, una semana después de lanzada la campaña de Alejandro, así que ese “impacto” se debía ver reflejado en esta encuesta que, por la magnitud de las muestras, da un mensaje más claro de la percepción de la gente, cosa que no ocurrió.

Cuando se sirve una champaña o una gaseosa, la espuma sube hasta tal punto que uno da por hecho que el vaso está lleno, que se va a regar, que no cabe una gota más, que rebosó y no da un espacio; después de los minutos, esas burbujas que crean esa sensación se evaporan, se mueren, se caen, desaparecen, se difuminan, se eliminan, se pierden, se extinguen, expiran, simplemente se van.

El caso de Alejandro Gaviria es eso, el efecto espuma, en las encuestas no supera el 3% cuando debió marcar mucho más, el show que que generó en los titulares de los medios de comunicación fue exorbitante y despampanante, que solo quedó en eso, en titulares.

Gaviria deberá ver el panorama, apenas empieza la contienda, apenas arranca la recolección de firmas y de sus alianzas sólo tendrá que saber escoger las que le sirvan y le convengan porque, a decir verdad, por más que Ángelica Lozano quiera dividir el Partido Verde con el fin de sumarse a la campaña de Alejandro, solo será una piedra de división en el que verá lo que le conviene y lo que mejor le suena. Esa es la táctica y estrategia de ella, no es más. Dicen que “el mico sabe a qué palo trepa para poder bajar bananas” y ella apenas está subiendo y si no encuentra nada, su estrategia siempre será la de Judas.

El Verde ya no es Verde, es un cúmulo de personas que quieren un cambio mezclado con aquellos que se hacen pasar de alternativos, pero que son capaces de vender el alma al diablo.

Allí hay personas muy valiosas que deberían buscar el mejor camino, no digo que unirse al Pacto Histórico, no, eso es decisión de ellos y de partido, pero no dejarse mangonear por el contorno que el “Claudismo” quiere darle con tal de hacer la guerra contra quienes siempre les han extendido lo brazos.

El Pacto Histórico se lanzó el pasado viernes en Barranquilla, el evento dejó ver que la convocatoria que tiene Petro es algo que ningún otro partido puede lograr y eso no se puede dejar de lado, como no se pueden dejar de lado las listas al Congreso que estarán marcadas por una ola progresista, pero que deben ser de renovación y no de continuismo.

La diversidad es importante en este momento y poco veo en las coaliciones que eso se esté teniendo en cuenta, y diversidad no solo es hombres y mujeres, también es población LGTBI, el campesinado, las negritudes y los indígenas, allí es mi crítica que no se ve y que no prospera, la paridad no solo son hombres y mujeres, hay más personas.

En esta sociedad se exige una opinión inmediata para cualquier cosa. Se han dinamitado los tiempos, en la política o en el periodismo. Hay que tener una opinión para todo de manera inmediata. Y les reconozco, humildemente, que yo, muchas veces, no la tengo.

Por. Andrés Hernández

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