Opinión

¡Barrera!

Twitter: @udsnoexisten

No sé si fue Nicolás Carreño. Creería que sí. Era el minuto 93 del juego entre Millonarios y Patriotas. El jugador del equipo de Boyacá tenía un tiro libre frontal a Vikonis y yo ya estaba lejos del TV pensando en la clasificación, pero el tiro libre me hizo mirar hacia lo lejos, achinando los ojos miopes para tratar de enfocar las manchas que estaban en el fondo. Por eso creo que fue Nicolás Carreño, pero no estoy seguro. Necesito gafas.

PUBLICIDAD

Se impulsó Carreño –o eso quiero creer– y alcancé a ver, eso sí con extraña claridad, que la pelota se elevaba casi que hasta salirse de la cancha. Un punto rojo salió disparado como un satélite hacia la luna. Es de lejos el peor tiro libre que se haya pateado en 2017, a menos que exista algún firme competidor a esta deshonrosa mención. Salí corriendo esperando que pasaran la repetición pero el árbitro Gustavo Murillo quiso apiadarse de semejante escena y acabó el juego. La siguiente imagen de la transmisión fue el plano general del estadio y el adiós con el generador de caracteres. Nadie, ni Carreño, quería acordarse de esa abominación disfrazada de cobro directo pero yo necesitaba verla de nuevo. Es que era 20 de mayo.

Y el 20 de mayo siempre me remite a los tiros libres, uno de esos artes imposibles que algunos hacen fáciles. Zico, me acuerdo, que no se asustaba nunca frente a una barrera. Un argentino, Roberto Gasparini, si no estoy mal, le hizo tres goles de tiro libre a Vivalda hace más de 30 años en un Junior-Millos. Darío Campagna le daba bien también. Y Álex Escobar. Y Édison Domínguez. Y Branco. Y Chilavert. Y Mihajlovic. Y Riquelme… Hubo tiros libres de esos que sorprendieron: el de Wynalda contra Suiza en USA 94 porque nadie tenía a Wynalda tan preciso. Asprilla dejó mirando al cielo del San Siro a Sebastiano Rossi con un disparo genial que le sacó del bolsillo 58 jornadas de invicto al ‘rossonero’. Maradona fue capaz de retar la lógica con ese tiro libre dentro del área en un Napoli-Juventus de 1985. Debe ser, lejos, el mejor tiro libre de la historia del fútbol porque no había espacio, porque fue indirecto –lo que llevó a que dos de los seis jugadores que estaban ubicados en la barrera de Juventus corrieran hacia la pelota con el primer toque antes de que la impactara el 10– y porque en el arco estaba un monstruo como Stefano Tacconi. Era imposible que fuera gol, pero Maradona lo hizo.

Y vuelvo a la imagen de Carreño que quería ver de nuevo porque el sábado que pasó, el hombre de Patriotas no pudo rendir un mejor antihomenaje a otro de esos grandes lanzamientos que marcaron historia en el fútbol porque antes de que Barcelona se convirtiera en tendencia humana en las calles, estaciones de TransMilenio y hasta en pinta común de  ladrones que son exhibidos a la prensa enfundados en la casaca barcelonista, el holandés Ronald Koeman, el 20 de mayo de 1992 ante Sampdoria, marcó en Wembley un golazo –tiro libre indirecto, con siete en la barrera y tres corriendo hacia el balón y con Pagliuca volando de palo a palo– que le dio a los catalanes su primera Copa de Campeones de Europa. Y así como Barcelona se ganó ese trofeo con una bola quieta, también supo el sabor de eso el día que Raí, en la final intercontinental de clubes, se la dejó colgada en un ángulo a un Zubizarreta convertido en estatua.

Tal vez no habría pensado en nada de eso de no ser por Carreño.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

Tags

Lo Último