Sobrevalorados

Twitter: @udsnoexisten

Por Nicolás Samper

Ver un destello, antojarse, hacer un par de pataletas, crear uno que otro conflicto, hacer un giro bancario y tenerlo. Los dueños de los clubes poderosos hoy se asemejan a los niños caprichosos que, ante cada capricho, veían que sus padres los cumplían. Y pagaban un jurgo de plata por cosas no tan importantes. La importancia y el valor las daba el vendedor de acuerdo a los pucheros que hiciera el caprichoso.

Así siempre se ha movido el mercado: las ganas valen a veces más que el objeto de deseo. Y en estos tiempos de cifras traquetas que se pagan en el mundo por jugadores de fútbol que son buenos, muy buenos y extraordinarios, cada día es más fácil sentir que algún directivo está siendo estafado porque, por sus ansias, termina pagando tanta plata… Gianluigi Lentini fue ese primer referente que tuve de esos futbolistas que valen más de lo que juegan. Con el Torino el delantero italiano realizó campañas aceptables (10 goles en dos temporadas, del 89 al 91). La cosa es que en ese Torino, Lentini no jugaba solo: lo asistía Enzo Scifo y lo ayudaba arriba Roberto Policano. Sin ellos dos, era complejo para el atacante hacer de las suyas.

Esa campaña le sirvió igual para que se pagara por él una cifra impresionante para 1992: 15 millones de dólares pagó el Milán por sus servicios, que en un comienzo no fueron tan jugosos (siete goles en 30 encuentros). Después un accidente de tránsito en el que casi muere, determinó su ocaso definitivo. Decían que luego de su tragedia personal nunca había vuelto a ser el mismo, pero nadie se formuló el interrogante básico de saber si alguna vez fue Lentini lo que todos pensaron que era.

Porque –y lo que se gane cualquiera no es problema de uno– es llamativo que Ezequiel Lavezzi esté en el top 5 de futbolistas que más plata se echaron al bolsillo en un año: 28,5 millones de euros. Insisto, el problema es del caprichoso que desembolsó eso, no de Lavezzi; pero debe haber una centena de jugadores que merecerían ganar tanto o más que el argentino.

Paul Pogba parece ser otro de esos bendecidos por una extraña varita que lo convierte en un reflejo mucho más grande que el que proyecta su imagen real: el Manchester United pagó a Juventus 105 millones de euros. ¡Por un volante mixto! Nadie dice que sus maneras en el campo sean desastrosas, pero en el Manchester United juega ahí, tratando de justificar sin éxito semejante cotización. Es que ese parece ser el castigo, el karma de quien es adquirido por sumas tan grandes: nunca puede tener un mal juego porque de inmediato recuerdan su precio. Bale fue víctima de eso hasta que un día se salió del molde y hoy es el futbolista que es.

El rey de esa tropa de sobrevalorados fue Nicolás Anelka. Caprichoso y con el olfato del dinero mucho más afilado que frente a las porterías, vistió camisetas que aún sorprende: PSG, Arsenal, Liverpool, Real Madrid, Chelsea, Juventus… y siete equipos más sin tradición. En total sus transferencias generaron 140 millones de euros para su bolsillo.

Y usted, que está leyendo y estirando a la brava lo poco que queda de quincena. ¿Cuál es el jugador que cree ha sido sobrevalorado en la historia? 

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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