Servicio de grúa

Por Adolfo Zableh

El tema con las grúas es que posan de prestar un servicio cuando en realidad están es haciendo negocio. Y está bien, todos necesitamos comer, lo que molesta es la postura falseada.

Yo también siento rabia cuando un carro se acomoda donde se le da la gana, creyendo que con poner las luces de parqueo ya no va a causar congestión. Me pasa más que todo con las camionetas oficiales y los camiones de reparto, que muy a las diez de la mañana son capaces de descargar mercancía y alimentos en un local ubicado en una vía de apenas un carril por sentido. Aunque, por otro lado, también hay que decirlo, la oferta de parqueaderos en Bogotá es escasa y cara. En esta ciudad un carro es una solución tantas veces como es un encarte. No tener siempre será una opción, aunque hay gente que no se puede dar ese lujo.

Pero si miran bien, las grúas que inmovilizan carros en Bogotá solo les cascan a los chiquitos; camionetas pequeñas, vehículos y motos, y prueba de eso es esta foto, tomada en la calle 89 con carrera 14. Estas redadas son comunes: la gente deja su carro en bahías o calles secundarias tranquila, creyendo que no les pasará nada porque hay mucho carro infringiendo la ley en las vías principales. Pero hasta allí llega la grúa y no deja nada a su paso. En la imagen se están llevando una SUV, pero ningún político ni empresa repartidora de gaseosas hace sus recorridos en un carro semejante. A la impotencia de que la grúa se lleve el carro se suma la rabia de haber sido castigado en un sistema con alto grado de impunidad, donde son más los que rompen la ley y pasan de agache que los que reciben castigo, una especie de lotería negativa.

Hace poco salió la noticia de que el patio para vehículos inmovilizados de Álamos había colapsado y que afuera había filas de hasta ocho horas para meter más. No se puede decir que el hacinamiento es lo más parecido a una cárcel, porque precisamente eso es un patio de esos, solo que para carros.

También hay un video en el que, según un operario que no quiso dar la cara por seguridad, él y sus compañeros reciben presiones para inmovilizar por lo menos catorce carros al día (menos no es rentable), y que por cada uno de ellos reciben 9000 pesos, eso en compensación por no tener un sueldo fijo. Dijo además que muchas grúas son de miembros de la Policía de Tránsito, o de familiares o amigos de ellos, y que lo más rentable era inmovilizar motos porque son las que ocupan menos espacio. Lo dicho, un negocio disfrazado de conciencia ciudadana.

No sé cuánto cueste una inmovilizada porque no tengo carro, pero entiendo que entre la multa, la sacada de los patios y otros detalles, el chiste sale caro. El día que me canse de andar a pie me compraré un carro, sin duda una Toyota blindada de placas oficiales. Para eso tendría que hacerme elegir senador primero, pero con el dinero que se ahorra uno en multas y parqueadero, bien vale la pena costear una campaña de esas. 

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