Sobre la descarada irresponsabilidad animalista

Virginia Mayer cuestiona el discurso animalista sobre los perros peligrosos pues pone por encima al animal que el bienestar humano: “Pretender poner en riesgo a bebés y niños chiquitos para evitar que el perro sea maltratado, no solo es idiotez, es egoísmo e irresponsabilidad”.

Por Virginia Mayer

Cuando tenía seis años un chihuahua me mordió la cara y tuvieron que hacerme cirugía estética. A los doce años me mordió un ovejero alemán en el estómago, y a las pocas semanas su hermano repitió el ataque del otro lado de mi panza. El chihuahua tuvo la razón, pues reaccionó a que yo le pusiera un zoquete en el hocico. Normal. Los otros dos lo hicieron porque sí, o –como me dijo una profesora– porque soy una delicia.

Habiendo presentado estos hechos –que podrán confirmar con mi mamá–, me tomo la libertad de analizar si los perros de raza Pitbull son, o no, peligrosos.

El argumento que utilizan los animalistas para defenderlos, y al que considero brutalmente ignorante, es que el peligroso es el dueño del pitbull, y no el pitbull, o que el animal solo representa un riesgo si ha sido maltratado. Con esta teoría queda implícito que es seguro dejar a un bebé o a un niño pequeño en compañía de un perro de esta raza, siempre y cuando no haya sido abusado.

Y esta tesis –habiendo tantos casos en que esta raza ha atacado a personas indefensas sin motivo aparente– es una absoluta irresponsabilidad.

Otro tema al que se refieren los animalistas es el hecho de que, desde que el nuevo Código de Policía menciona los cuidados que deben tomarse con estos perros, han aparecido algunos maltratados y muertos, aunque esta no sea la primera vez en Colombia o el mundo en que se maltrata un animal.

La gente maltrata porque puede hacerlo, porque es mala o enferma, pero no necesariamente porque se haya dictaminado que el pitbull es una raza peligrosa. Esta no puede ser la única razón. Y la solución al maltrato, que en algunos casos padecen estos animales, no es desinformar a la gente asegurando que el perro no es peligroso. La solución es educar a esa parte de la sociedad que no ve nada de malo en maltratar y matar a un ser vivo, porque pretender poner en riesgo a bebés y niños chiquitos para evitar que el perro sea maltratado, no solo es idiotez, es egoísmo e irresponsabilidad.

En un artículo para la revista TIME, la periodista Charlotte Alter menciona que desde el año 1982 los pitbull conforman solo el 6% de la población canina, pero son responsables del 68% de los ataques efectuados por perros, y del 52% de las muertes como consecuencia de los mismos. Lo que llama la atención es que este estudio fue realizado por Merrit Clifton, que es editor de Animals 24-7, una organización que se especializa en la prevención de la crueldad animal. No es un invento que el pitbull sí sea una raza peligrosa.

No porque el perro del animalista sea un pitbull, este deja de representar un peligro para la sociedad.

A los afiebrados defensores de los animales parece habérseles olvidado que son seres humanos y que, a pesar de que los animales sean tiernos y amorosos, no dejan de ser animales.

Tenemos los valores invertidos si le damos prioridad a la vida de un animal frente a la de un niño. En este orden de ideas, si los animalistas consiguen que el Código de Policía se vuelva más relajado con respecto a los cuidados que deberían tomarse si se tiene un pitbull, serán ellos los responsables de todos y cada uno de los ataques que estos perros puedan cometer.

Por: Virginia Mayer // @virginia_mayer

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo