Rogue One: una película masticable

Por Mauricio Barrantes

Sin la misma taquilla que Episodio VII, pero con luz propia, está brillando Rogue One, el spin off de Star Wars que llegó hace unos días a las salas de cine de todo el mundo para hacer felices los bolsillos de Disney en esta Navidad, y sí, también a los amantes de la Fuerza. Aunque los distribuidores insisten en que cualquiera puede entender la historia así no se hayan visto las siete películas anteriores, ¿qué tan luminosa o que tan oscura es la cinta?

La crítica se divide entre quienes desde sus sofás alistan sus sables rojos para asumir el estilo de Darth Vader para opinar, pero con más pereza y menos talento, y aquellos que le reconocen a la película el lograr una narración sólida, con personajes destacados e historia propia. Por mi parte, siempre me he inspirado en Homero Simpson para escribir las reseñas, de allí que robaré su descripción de “masticable”, pese a no ser una crítica gastronómica, para definir lo que pienso de Rogue One.

Esta historia de Star Wars la dirige Gareth Edwards, del que nunca fui fan, pero que la saca del estadio con esta cinta, demostrando que podemos esperar mucho más de él en sus próximos proyectos. El argumento tiene como base contar cómo un grupo de rebeldes robó los planos de la Estrella de la Muerte, la poderosa máquina del Imperio y que es la base del Episodio IV. Es decir, la idea es darles protagonismo a los héroes silenciosos, que sin los poderes de los jedi, pero con gran valentía, se la juegan toda por salvarse del oscuro control de sus opresores.

Ahora, el comienzo de la cinta es lento, pero logra ser claro, de igual manera para quienes la consideran el episodio 3,5 de la saga, como para quienes nunca han entendido a los jedi y a los sith. Parte de la fortaleza del inicio se da a la mezcla de emociones que llegan al espectador, que ven cómo su protagonista, Jyn, va forjando su personalidad a partir de experiencias que mezclan la muerte, el secuestro y la reclusión. Además, los guiños a los personajes clásicos, como Darth Vader, la princesa Leia, C-3PO y R2D2 dejarán contentos tanto a aquellos se despiertan y acuestan pensando en la Fuerza, a los que tienen mugs de Yoda y hasta a los que disfrazan a sus hijos cada 31 de octubre de alguno de estos inolvidables personajes.

Es una película oscura que se acerca a la realidad de la vida, aunque esté en una galaxia muy muy lejana, y en donde la esperanza guía la rebelión hacia su propósito, el cual no es el final feliz fantasioso del mal cine. Por el contrario, su oscuridad llega a ser luminosa cuando se entiende que no siempre se trata de ganar, sino de hacer las cosas bien y sin un ápice de egoísmo.

Volviendo a la descripción de Homero, Rogue One es masticable por varias razones, no solo porque estoy obsesionado con ese capítulo de Los Simpson y Navidad reduce mi creatividad para inventar adjetivos, sino en especial porque cualquiera puede ver este spin off y sentir que es una buena cinta sin necesidad de desempolvar los anteriores episodios. Claro, si ya se le tiene fe al universo que creó George Lucas con seguridad va a salir más satisfecho, pero para beneficio de la taquilla de Disney, esta es una película que no está dirigida solo a los fieles padawan.

 

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