Sobre el asesinato de Yuliana Samboní

Esta semana Virginia Mayer reflexiona sobre la hipocresía y el discurso clasista frente a Rafael Uribe Noguera, señalado de asesinar a la niña Yuliana Samboní.

Por Virginia Mayer

Por: Virginia Mayer // @Virginia_Mayer

¿Cuál sería el discurso de la clase alta bogotana, si el asesino de Yuliana Samboní hubiera sido un tipo de Bosque Calderón que torturó, violó y mató a una niñita de Chapinero Alto?

Pregunto porque el lunes en la mañana leí comentarios en Facebook pidiendo prudencia al revelar la identidad de Rafael Uribe Noguera, al que los medios se refieren como “presunto asesino”, porque a pesar de lo que ya se sabe, una persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Lo dice la ley. Y lo dijeron también algunos bogotanos pertenecientes a la misma clase alta rola que le corresponde a este violador y asesino.

“Se graduó del Moderno y de la Javeriana, qué raro”. ¿Qué es lo raro? ¿Que un egresado del Gimnasio Moderno -y de la Javeriana- tenga la capacidad de hacer tanto mal? ¿En qué cabeza cabe que la maldad es pobre? ¿No nos roban a diario los políticos y empresarios de las clases más poderosas? ¿No quedan impunes sus crímenes, no les dan casa por cárcel y otras condenas igualmente ridículas?

La crema y nata de la capital está aterrada. No se lo puede creer. Muchos se graduaron con este psicópata del colegio. Algunas salieron con él. Otros fueron sus compañeros en la universidad. Pero ninguna de esas razones justifica que lo hayan querido cubrir. Que hayan pretendido que nos calláramos y no reveláramos su nombre. ¿Por qué? ¿Porque es uno de los suyos? ¿Porque no pueden creer que alguien proveniente de una familia “divinamente” tenga la capacidad de dañar irreparablemente a otro ser humano? Desayúnense, regios.

Y tengan muy claro, también, que la actitud con la que defendieron a este sádico asesino tiene un nombre: doble moral. Y quedaron en evidencia, más aún cuando la misma familia de Uribe Noguera publicó un comunicado en el que se refieren a “la gravedad de su actuar”, y “su inexplicable actuar”. Y es más, tampoco los vi tan preocupados protegiendo a la “pobre familia” de Camilo Sanclemente o de Lucas Restrepo, ambos acusados de abusar físicamente de mujeres. Doble moral. Entonces, qué sugieren, ¿seguimos manejando la identidad del violador, torturador y asesino con prudencia, para ver si así permanece intacta su estirpe? Me vomito. Se irán ustedes a dormir con su conciencia.

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