El sol de su lado

Por Nicolás Samper

Twitter: @Udsnoexisten

Tentativa de homicidio. Ese tendría que ser el comienzo del proceso contra la mujer que en la final de la Copa Águila intentó agredir con una navaja, en plena cancha, al gran goleador Miguel Ángel Borja.

En un país en el que las peores tragedias se vuelven tragedias naturales –no por la acción del universo para que haya un desenlace incontrolable para la mano del hombre, sino porque se vuelven naturales a nuestros ojos, como si fuera paisaje– seguimos en ese letargo extraño en el que sentimos que las convulsiones permanentes del país nos robaron la sorpresa. 

Y eso que en esta columna solo se habla de deportes: porque basta revisar lo que ha pasado en la última semana en Colombia y dan ganas de rendirse y abandonar: un bebé de dos años abusado sexualmente que muere en una clínica en Bogotá; una mujer que fue quemada, empalada, violada y que está peleando por vivir –sin saber realmente si vale la pena esto de vivir por acá–; un imbécil que de día se disfraza de policía y de noche parece que de borracho, mata a dos personas con su carro y queda libre… todo da asco.

Y una mujer malencarada un día decide que es bueno hacer un daño al que ganó en franca lid una final. Entonces arremete y trata de darle una puntada de cuchillo a Miguel Ángel Borja, honesto trabajador del fútbol, figura de Nacional en la pasada Copa Libertadores y en la actual Sudamericana. Como si ya los episodios de violencia en el fútbol no los hubiéramos lamentado suficiente en este país, recordado en el universo entero porque asesinaron a un zaguero titular de la selección colombiana.

Que capturen a la mujer y que se haga justicia. Que no se acepten argumentaciones con lágrimas de cocodrilo y que no haya atenuantes ante semejante proceder. Que se le prohíba a esa señora a perpetuidad entrar a cualquier cancha de fútbol en el mundo porque claramente sí representa un peligro. Así como Günter Parche, el psicópata que apuñaló a Mónica Seles en Hamburgo en 1993. Y que no solamente ella asuma las consecuencias de sus actos, porque la cuerda es larga: ¿quién la dejó entrar hasta la cancha?, ¿quién fue el responsable del operativo policial? –un verdadero fracaso ante el episodio ocurrido–, ¿por qué hubo más incidentes en las tribunas y nada pasó? Un papelón de marca mayor la actuación de las autoridades y de la logística. Que ellos también asuman las consecuencias porque esto no es nuevo.

Menos mal que Miguel Borja tiene por estos tiempos el sol de su lado y apenas fue un leve rayón. 

P. D.: se retira Juan Carlos Henao, un muy buen arquero que sufrió en una época un veto no escrito para ser contratado en el país solo por pelear por sus derechos deportivos. Larga vida al héroe de la Libertadores 2004 para el Once Caldas.

P. D. 1: Carlos Kameni casi siempre que tapa contra el Barcelona, la rompe. Arquerazo.

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