Estados Unidos y sus impopulares candidatos a la presidencia

Por Jonathan Mann

Por Jonathan Mann

Presentador, Political Mann, CNN International

La tumultuosa y sórdida campaña electoral de los Estados Unidos finalmente llega a su fin el próximo martes con una certeza: el pueblo de los Estados Unidos elegirá a un presidente que a muchos de ellos no les gustará.  

“Hay mucho acerca de esta elección que es desalentador, inquietante,” dijo la candidata demócrata Hillary Clinton a sus seguidores en Seattle. “Para mucha gente, es demasiado. Quieren darse la vuelta, y lo entiendo”.  

La campaña comenzó como una dispareja contienda entre una de las figuras políticas más experimentadas, cuidadosamente calibradas y bien conectadas del país, y un externo improvisado y sin filtro que ha alejado a muchos del partido republicano. La campaña termina con ambos candidatos más cerca en las encuestas de lo que mucha gente habría esperado.  

Sin embargo, las encuestas han sido consistentes en una cosa: un promedio de encuestas realizado por RealClearPolitics.com que se remontan a casi un año, muestra que más del 50 por ciento de los estadounidenses han tenido una opinión desfavorable de Clinton, casi sin interrupción. Las cifras de Trump han sido aún peor.  

El entusiasmo y el optimismo que acompañó la elección de Barack Obama hace ocho años está ausente; la elección potencial de la primera mujer presidente de Estados Unidos es sólo una nota al pie de página de esta lucha. En cambio, la campaña se ha desviado del insulto al ultraje, del escándalo a más escándalo.  

Después de enfrentarse a una maraña de cuestionamientos financieros y de recaudación de fondos relacionadas con la fundación de su marido, la Fundación Clinton, las interminables preguntas sobre el uso de Hillary Clinton de un servidor de correo electrónico privado, durante su período como secretario de Estado, ha resurgido una vez más. Extraordinariamente, su regreso se produce debido a una investigación del FBI sobre los mensajes de correo electrónico de un desacreditado ex congresista que envió mensajes explícitos a varias mujeres, entre ellas una niña menor de edad.  

¿Cuál es la conexión con Clinton? El miembro del Congreso, el memorablemente llamado Anthony Weiner, es el ex marido de Huma Abedine, una colaboradora cercana de Clinton.  

Por su parte, Trump ha sido acusado de estafar habitualmente a contratistas que trabajaron en sus proyectos inmobiliarios. También se ha negado a entregar sus registros de impuestos completos, alimentando así las acusaciones de que ha evitado el pago de impuestos federales durante años. Incluso se enfrentó a una grabación ahora infame de 2005, en la que se jactaba crudamente de abalanzarse sobre mujeres y quedar impune.

Pero Trump también ha traído la elección a un nuevo territorio de una forma completamente diferente. En repetidas ocasiones ha aseverado que el proceso electoral está “amañado”, y al hacerlo, ha denigrado la fiabilidad de todo el sistema electoral de EE.UU.. Incluso se ha sugerido que es posible que, si pierde, no reconozca la derrota y se ciña a los resultados.

Cuando los líderes del Partido Republicano trataron de tranquilizar a los votantes, Trump fue tras ellos. “Por supuesto que es un fraude electoral a gran escala pasando antes y durante las elecciones”, escribió en Twitter. “¿Por qué los líderes republicanos niegan lo que está pasando? ¡Qué ingenuos!”

Incluso durante la elección en el 2000, en la que el proceso llegó a un punto muerto cuando el Tribunal Supremo de EE.UU. tuvo que decidir el resultado, tanto George W. Bush como Al Gore expresaron su fe en la democracia estadounidense.

Trump ha hecho campaña con la promesa de “Make America Great Again”, pero junto con una visión alarmante del Estados Unidos de hoy. Él le dice a sus partidarios que durante el gobierno de Obama, y un potencial gobierno de Hillary Clinton, sus puestos de trabajo están siendo enviados al extranjero, su derecho a portar armas está bajo ataque y está siendo socavada su protección frente a los terroristas.

Muchos de sus partidarios dicen que le creen. Si Trump pierde la elección y describe el resultado como amañado, es posible que muchos de ellos también le crean.

Así que después de toda la retórica sorprendente que hemos oído en el transcurso de la campaña, potencialmente el discurso más importante de la elección podría venir después de que esta haya terminado.

Si Trump pierde pero se niega a conceder un nuevo presidente impopular difícilmente será el único problema de los Estados Unidos.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo