Eln: ¡Sin voluntad!

Por Guillermo Rodríguez

Pasaron varios años, cerca de cuatro exactamente, luego de hacerse pública la etapa exploratoria entre el Gobierno Nacional y el Ejercito de Liberación Nacional, asunto que viene desarrollándose en el vecino país de Ecuador; muchas son las circunstancias que rodean la negociación con este grupo terrorista radical, el cual, en medio de los anuncios por cuanto medio pueden, indican que quieren hacer la paz, pero lamentablemente sus actos, especialmente los de las últimas semanas, distan mucho, tratándose de coherencia entre lo que puede ser un diálogo para llegar a la paz y la realidad del contexto que rodea hablando de los secuestrados y de los actos terroristas de parte de escuadras que delinquen con la franquicia del Eln.

Las diferencias entre las Farc y Eln son mínimas tratándose de sus objetivos comunes, los cuales, desde 2005, exactamente en el día 6 del mes de diciembre, cuando ambas organizaciones materializaron formalmente un “consorcio” desestabilizador para Colombia, en el que la meta no solo es instalar el socialismo del siglo XXI, sino llegar desde “diferentes trincheras” a posiciones de poder para llegar a “producir cambios políticos y la anhelada unidad por la cual luchamos”, así le indicaba para entonces Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, en carta secreta al máximo comandante del Eln, Nicolás Rodríguez, alias Gabino.

Para entonces las Farc tenían claro que una alianza con organizaciones armadas que tuvieran propósitos comunes no sería tarea complicada, pues tenían claro que para poder materializar esas alianzas necesitarían identificar un enemigo común, claramente para 2005 la política de seguridad democrática del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez ya habría surtido algunos efectos para toda organización terrorista que buscaba desestabilizar el país, generar zozobra en la población y arrasar con todo lo que encontrara a su paso; así fue como para esa fecha Manuel Marulanda identificó que ese enemigo común en el futuro seria el “uribismo”.

Así lo manifestó esa carta en la que, entre otras, indicaba: “El intento de las izquierdas por crear un frente común contra el uribismo en la próxima campaña electoral, desde la óptica que lo miremos, no es fácil aunque no imposible… estamos seguros del triunfo de ambas fuerzas sobre el enemigo común para bien de todas las corrientes democráticas y conseguir la derrota del dictador fascista de Uribe en la próxima campaña electoral, a través de un candidato de amplia coalición que abra espacio político a todas las fuerzas”, así las cosas son más que evidentes las tretas de las Farc y el Eln en contra de la democracia y la comunidad en general.

El Gobierno Nacional tiene que ser vertical en que si no hay entrega de Odín Sánchez y los 172 secuestrados en poder de esa organización, y la contundente cesación de actos terroristas, es imposible la instalación formal y pública de los diálogos en Quito, los cuales darían inicio el próximo 3 de noviembre; la pauta, la agenda y los derroteros son del Gobierno Nacional y sus delegados, no del Eln; entre tanto esa organización, si quiere la paz, pues que lo demuestre porque secuestrando, matando y dinamitando “el tubo” solo demuestra que su voluntad de paz es nula.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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