Plegaria por un país

Por Andrés Ospina - @ElBlogotazo

Por Publimetro Colombia

Colombia… cuna de Dios, según Vinasco Ch. Inmarcesible, cachiporra y goda. Federalista y centralista. Tierra del “sí se puede” y del “no se pudo”, hoy indecisa entre un ‘sí’ o un ‘no’ y fraccionada por los partidarios de ambas legiones. Bolivariana y santandereana. De gentes que según el prejuicio… “no se varan”. Roja y azul. La del ‘Pibe’ Valderrama y ‘el Chigüiro’ Benítez. De nortes y sures. De Petros y Peñalosas. Homofóbica y Lgbti. Animalista y taurina. Tropical y andina. Amazónica y septentrional. Colombia color verde y gris asfalto. Incluyente y fascista… progresista y retardataria.

Colombia de minas quiebrapatas y esmeralderas. Colombia politeísta, atea y satánica. Devota del Divino Niño e hija descarriada de Bochica. Colombia de zurdos derechos, de diestros torcidos y de clientelistas ambidiestros. Improvisadora nata. Colombia gaitanista y turbayista. Sostenible y explotable. La noble. La vengativa. La que fácil olvida, pero a quien tanto le cuesta perdonar. Colombia… rica o pobre, según para donde apunten las flechas. Colombia de Galat y Brigitte Baptiste.

Colombia de Vargas Lleras, Simón Gaviria y los hermanos Galán: ¡tierra de oportunidades! Colombia de Moreno de Caro, Regina XI, Lucho Díaz y Goyeneche. Colombia de guerras de mil días. Colombia de chicles Tumix… ¡El aliento de Colombia! De enriquecimientos ilícitos y empobrecimientos lícitos. Colombia de concordatos, mandatos claros, aperturas y alianzas para el progreso. Colombia de Maturana, Pékerman y Ochoa. Colombia de Bushnell: viva pese a sí misma. Colombia de infinitos acentos y ni un símbolo que la compendie. Colombia de Henao y Arrubla. Colombia de Montaña Cuéllar: formal… real… Colombia y las implicaciones de ser su ciudadano, según Borges: un acto de fe… Colombia de frentes nacionales, lagartos y serruchos. Colombia de estereotipos macondianos y de permanentes “ahora sí”.

La del virreinato vitalicio. La del mejor café y el segundo mejor himno. La gólgota. La draconiana. La del eterno “nos robaron”, que resuena como infaltable queja patria. La del fútbol, el aguardiente y las telenovelas. Colombia de Sábados felices y domingos insufribles. Colombia de octavos de final. De los cinco centavos para el peso. Colombia es pasión. De floreros, señoritos y comuneros. Colombia de ‘Lafar’. Colombia de estatutos de seguridad y seguridades democráticas. Colombia feliz… según estudios dudosos. Colombia de ‘Sangrenegra’, ‘Tirofijo’, Laureano Gómez, Carlos Pizarro, Shakira, Pablo Escobar, Jaime Garzón, Alejandro Ordóñez, Mario Gareña, Nicolás Gaviria y Marbelle. Colombia de chivas, Aterciopelados y ciudadanos que señalan con la boca. ¡Claro que sí, Colombia!

Colombia que juega aguinaldos por Candela… “El sí”. “El no”. Colombia de reformas tributarias e impuestos de paz o de guerra. De chisperos, pájaros, chusmas y chulavitas. De treguas, zonas de distensiones y exmandatarios envidiosos. Colombia de cortes de franela y corbata, de motosierras y collares bomba. Colombia de López de Meza y de Gerardo Molina. Colombia aperturista, proteccionista y librecambista. Colombia de Humbertos de la Calle y de Marías Fernandas Cabales, estas últimas sin aquello que su apellido insinúa. Colombia de Zumaqué: ¡Sí, sí… Colombia…! ¡Sí, sí… Caribe…! Colombia, tierra querida… himno de fe y armonía. Colombia mía, de ustedes, de todos y de nadie: “Quiera el destino que este domingo por una vez no nos equivoquemos y sepamos mostrarnos más sensatos que Gran Bretaña con su brexit o que Estados Unidos con su Trump”. Avalar la guerra es igualarlos. ¡Ya veremos! Amén.

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