La generción de la paz

Por Camila Chaín

Esta semana nació mi segundo sobrino y lo primero en lo que la familia de un bebé piensa es en su futuro. Todos comenzamos a preguntarnos cómo será el mundo cuando crezca, si todavía habrá agua suficiente, si su generación sobrevivirá al cambio climático, si tendrá oportunidades, si le romperán el corazón, si él romperá el de alguien más; pero como colombianos, pensamos si podrá crecer en paz, si no verá morir a ningún compatriota en esta guerra en la que todos nacimos, si solo tendrá que leer esto en su libro de historia del colegio. Lo cierto es que, después de esta firma de acuerdos entre el Gobierno y las Farc, uno no sabe si sentir un alivio, si es el comienzo de algo transparente y serio, si dejar a un lado las armas para argumentar con palabras nos lleve al estado ideal.

Nos hemos acostumbrado tanto a las mentiras, los engaños, los intentos, que nos cuesta creer en un nuevo camino, porque este es solo el comienzo, es una fecha, es un titular, hace falta trabajar mucho para llegar a la meta y ese trabajo nos corresponde a todos. No se trata solo de ideales políticos, se trata de educarnos para vivir en comunidad, para respetarnos y respetar a los demás, para cuidar los recursos, no solo los naturales, sino el dinero que producimos y que luego es despilfarrado por los encargados de cuidarlo e invertirlo en el bien común, porque guerra no es alzarse en armas, guerra también es robar, hacer trampa, prometer y no cumplir, burlarse de los demás, engañar a los ciudadanos.

Sé que nadie quiere vivir con miedo, que todos queremos disfrutar de lo maravilloso que es nacer en un país tan hermoso como Colombia, sé que al parecer hemos dado un paso hacia la calma, pero nos falta entender que los actores de la paz somos todos, esto no es responsabilidad de un grupo de personas, no es algo ajeno a usted y a mí, no es algo que alguien más tenga que resolver, esto nos compete a cada uno de los ciudadanos y es hora de despertar. Ojalá mi sobrino recién nacido crezca en un país diferente, que no tenga que pasar por lo que todos pasamos, ojalá que la pesadilla termine, es lo que queremos, ojalá este comienzo tenga un final feliz, ¡ojalá!

¡Feliz fin de semana!

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo