Predicar menos, aplicar más

Por Zalman Ben-Chaim

Para la mayoría de personas resultan comunes aquellas situaciones en las que les parece más fácil, convincente y hasta conveniente dar su punto de vista o su consejo a alguien más que aplicar ese mismo consejo para su propia vida. Y si bien existe abundancia últimamente de aquellos que abusan de esto, llevándolo hasta el extremo de la doble moral tapada, por ejemplo, desde una interpretación amañada de principios religiosos o pseudomorales, lo cierto es que es todo un reto saber cuándo y cómo aplicar todo lo que de la vida sabemos e ignoramos, a través de nuestro ejemplo consciente.

La mejor manera de poder lograrlo es poder ejercer un eficiente liderazgo de nuestra propia vida para con nosotros mismos, entender que necesitamos mantenernos enfocados en nuestras prioridades y de esta manera llegar a automotivarnos, a alcanzar y superar nuestras propias metas, dejando atrás el tedio, el aburrimiento, la pereza e ignorando la monotonía y los problemas.

El mantener esa motivación interna requiere que podamos reconocer nuestras virtudes, capacidades, talentos y valores, que podamos entender que somos valiosos no porque otros lo digan, sino porque realmente es parte de nuestra naturaleza. Y cuando logramos reconocernos adquirimos la fuerza suficiente para reclamar nuestra libertad, esto es ser conscientes de que somos libres de equivocarnos para aprender, o detenernos para fracasar; de expresar nuestros talentos y emociones para definir nuestro mundo o atarnos a otra realidad, una creada por alguien que sí se atrevió a creer que sus sueños podían ser realidad.

Que nuestra pasión no se apague (en cualquier aspecto de nuestra vida) no depende de lo que pase en nuestro entorno, sino de qué tanto queremos dar de aquello que somos, inyectando de poder cada pequeña acción, dándole la energía suficiente para que mueva y cambie la vida, nuestra vida.

Todo esto porque sin importar realmente tu ocupación, trabajo u oficio, tienes la capacidad de generar un fuerte impacto en el mundo, todos la tenemos, sobre todo cuando damos un significado a nuestras actividades, haciéndolas relevantes no solo para direccionar nuestra vida sino también para ayudar a construir el camino de todos los que nos rodean, y aún la de muchos más.

Cada quien tiene sus buenas razones para mantenerse motivado, pero cuando logramos mantener esta motivación, dando significado a nuestras actividades le estamos dando significado a nuestra vida, generando un impacto real en el mundo y haciéndonos libres de tantos miedos, prejuicios y cosas que no nos dejan avanzar. ¿Cómo crees que sería el mundo si al menos por cada tres críticas que haces dieras una sugerencia de cambio/mejora y la aplicaras? ¿Cómo sería tu vida si siguieras tus propios consejos? Tal vez este sea un buen tiempo para empezar a hacer un poco más.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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