No más

Por Nicolás Samper C.

Por Nicolás Samper

Ha sido culpa de todos esto de minimizar el problema. Decir que es “una minoría”, “unos pocos desadaptados”, “una pequeña facción” ha hecho que los que se sienten dueños del estadio terminen siéndolo. Y actúen como una fuerza paramilitar a la que se le debe hacer caso, so pena de sufrir las consecuencias, como les ocurrió a muchos hinchas que no pudieron estar en paz durante el juego Millonarios-Nacional o que, directamente, fueron expulsados del estadio porque, según los que mandan allá adentro, “no se iba a permitir el ingreso de hinchas sin camiseta de Millonarios”.

¿En qué momento esos personajes deciden cómo me debo ir vestido o no al estadio, entre otras cosas? El video lo vimos todos: varios malvivientes echaron a dos niños del estadio solamente por esa razón. ¡Dos niños que lo único que querían era ver fútbol! Claro, es que es sencillo ser valiente con dos niños. No fue el único caso: en todas las tribunas había un operativo tipo Clan Úsuga-Paro Armado para que se cumpliera la ley: así que no fue problema solamente de las tribunas que son siempre señaladas en estas situaciones. En oriental y occidental varios “perritus de gama alta” encabezaron la limpieza social. Porque en últimas es eso: limpieza social generada desde la locura y desde la estupidez de algunos con el único fin de que, según ellos, una “raza superior” ocupe las sillas del estadio. Y no hay acto que nos demuestre más que ese, lo inferiores que somos.

Me daba risa pensar en qué parte de esos filtros para comprobar si alguien era hincha de Millonarios o no, consistían en preguntarles a los asistentes, como si se tratara de un macabro Icfes azul, sobre la historia y los jugadores del club. Y me da risa porque hay tantos hinchas que se sienten propietarios de El Campín que ni siquiera saben cómo forma su escuadra porque, y esto es evidente, no son hinchas del club, sino hinchas de la hinchada. Y los hinchas de la hinchada sobran.

Mientras no se expulse de las tribunas a esa gente, no vale la pena volver al estadio porque nadie va a estar seguro. Mientras no saquen a los tarados que pusieron una pancarta ofensiva contra los paisas –pancarta que obvio, debieron leer Andrés Cadavid, David Valencia, Lewis Ochoa, Carlos Henao, Yulián Mejía, Jonathan Estrada y Jonathan Agudelo también– acá no va a pasar nada. O mejor: día a día empeorará todo. ¿La Policía? Tal vez por miedo a que pensaran que por su uniforme verde fueran confundidos con hinchas de Nacional, nunca actuaron. Y cuando actuaron lo hicieron para colaborar –en varios casos– en la expulsión de inocentes que les dio por ir al estadio sin camiseta azul, sin importar que fueran fanáticos genuinos de Millonarios.

Esa torpeza policial me recuerda al general José Ángel Mendoza, comandante de la Policía de Medellín y comprobado inepto de tres soles, cuando, entrevistándolo, minimizó agresiones similares a hinchas y jugadores de Millonarios en el Atanasio Girardot en el año 2013 (Escuche aquí la entrevista).

Hace mucho rato todo está perdido. Lo que pasa es que a veces queremos negarlo porque parece imposible creerlo.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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