DOBLE MORAL

Por: Zalman Ben-Chaim consultas: www.zalman5k.com

Por SCHNEUR ZALMAN BEN-CHAIM

El mundo parece cada vez estar más loco, basta ver un rato las noticias para encontrar un montón de hechos que parecen no tener sentido: la gente sigue igual de despreocupada por las cosas importantes de fondo, pero se escandaliza por la forma; se queja de sus gobernantes por su falta de claridad y honestidad, pero siguen eligiendo a los mismos; se muestran grandes tragedias para asustar, pero son esas mismas cosas que nadie ha querido trabajar por anticipar y evitar. Y luego de ver, leer y escuchar tantos disparates, encuentro que hay algo en lo que resulta muy fácil reconciliar a todas las personas, y a la vez les cuesta asumir ya que aunque todos lo hemos hecho, también todos lo negamos: nos encanta juzgar y criticar (a unos más que a otros, pero sin duda todos lo hemos hecho).

Queremos ver en el mundo cambios que nosotros mismos no somos capaces de hacer en nuestra casa, peor aún, hay quienes hacen gala de unos altos niveles de moralidad y ética, pero realmente son condiciones que, como en la política bien lo han definido, resultan “dinámicas”, es decir, acomodan la moral y ética según la conveniencia del momento: a los políticos les indigna el poco desarrollo social, pero no el dinero que roban; a muchos periodistas les indigna el sensacionalismo de sus colegas, pero jamás el propio; a los líderes religiosos les preocupa la pobreza, pero no reparan en gastos para incrementar sus filas y, con ello, sus ganancias; los padres de familia regañan con furia a sus hijos por su comportamiento, pero nunca reconocen que son ellos quienes lo han inculcado; parejas que mueren de celos por sus compañeros, pero poco hacen por cuidar la relación; tantos ejemplos que podemos pensar para una misma epidemia: hay exceso de doble moral.

Es un exceso que a todos nos ha tocado en algún momento de nuestras vidas y que entenderlo es el primer paso para empezar a vivir de una manera diferente las cosas, ya que es asumir la responsabilidad que tenemos frente a lo que vivimos y no simplemente quedarnos criticando para juzgar (como si fuese nuestra profesión) o victimizarnos por lo que pasa a nuestro alrededor. Asumir y reconocer que vivimos inmersos en un ambiente donde la doble moral es mayoría debería ayudar a que tomemos acción frente a lo que no nos gusta, a que propongamos y emprendamos cambios desde nuestra cotidianidad, a apreciar realmente todo lo que tenemos y nos rodea antes de juzgarlo, a dejar de estar a la defensiva ante el mundo (nuestro mundo) y permitirnos gozarlo y atrevernos a cambiarlo.

Dejar esos hábitos de doble moral nos puede conducir a tratar de entender a los otros antes de buscar ser entendidos, a comunicarnos eficientemente en vez de juzgarnos violentamente y a enfocarnos en lo que resulte realmente importante para nuestras vidas, ya que esos pensamientos en los que nos enfocamos constantemente se convierten en nuestras creencias, y hay creencias que no sirven para nada diferente que para dañarte a ti mismo y a tu entorno, tales como los prejuicios, las inseguridades y la doble moral (entre otros). La vida es relativa al observador, y sin importar desde que punto veas la vida, no hay lugar a duda que juzgar menos y amar más te garantizará vivir mejor.

Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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