El otro Parque Nacional

Por: Eduardo Arias @Ariasvilla Escritor y periodista

Por EDUARDO ARIAS

Por: Eduardo Arias @Ariasvilla Escritor y periodista

Me resulta imposible no ver el campus de la Universidad Nacional como un parque. De niño, cuando mi padre era director del Observatorio Astronómico, nos llevaba a mi hermano y a mí y nos dejaba horas enteras sueltos por ahí. Árboles, jardines, estanques, unas grandes jaulas con cóndores (por fortuna ya no existen), era un territorio inmenso del cual aprovechábamos entonces si acaso una centésima parte.

Muchos, muchos años después, lo he recorrido bastantes veces para ir desde la estación de TransMilenio Universidad Nacional hasta las instalaciones de Rtvc. Es una rutina que combina el placer de caminar por un espacio verde muy amplio y bastante arborizado con la alegría de cruzarse con estudiantes que vienen de todos los rincones del país. Por los lados del Conservatorio es frecuente ver estudiantes que practican con sus instrumentos en las zonas verdes. Con un extra: poder ver una y otra vez edificios que han sido declarados monumento nacional. La caminata comienza en las puertas de estrada, que ahora están en la mitad del andén, por fuera de las rejas, y que forman parte de los edificios patrimoniales. A diferencia de la gran mayoría de las universidades, el acceso es libre, así que uno puede perderse por los distintos caminos circulares que la recorren. O atravesar sus potreros. Incluso, sentirse en una antigua finca de la sabana, con cercas y potreros donde pastan vacas y caballos, en frente a unas canchas de fútbol.
 

El recorrido permite pasar por edificios de la primera etapa de la universidad, que datan de finales de los años treinta y comienzos de los cuarenta, como el de Artes, el de Química y el de Ingeniería, obra maestra de los años cuarenta de Leopoldo Rother y Bruno Violi. De finales de los años sesenta y comienzos de los setenta son el Conservatorio, la torre de Enfermería (que anteriormente era la sede de las oficinas administrativas y de la rectoría), el Auditorio León de Greiff (Premio Nacional de Arquitectura) y el Conservatorio. También está el sitio donde estuvo el edificio de Arquitectura, que es de esa época, y que fue demolido porque presentaba fallas estructurales. En frente al edificio de Química está el edificio más nuevo de la universidad, el de Tecnología.

De allí hacia el occidente se abren espacios mucho más amplios, donde se encuentra el estadio Alfonso López (otro monumento nacional) y la salida occidental, que da hacia el edificio Uriel Gutiérrez, antiguas residencias estudiantiles, donde hoy funcionan la rectoría y otras oficinas administrativas.

Esta es apenas una rápida mirada a un recorrido por una de las tantas rutas que atraviesan la Universidad Nacional, el otro Parque Nacional de la ciudad.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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