La batalla de Rosales

Por: Adolfo Zableh Durán/ @azableh

Por Adolfo Zableh Durán

La foto de esta semana la tomé desde el apartamento de un amigo. Es un buen apartamento: 90 metros cuadrados, dos cuartos, dos baños, estrato 4 con caldera. Lo que no cuadra mucho es la vista. Vea, si no,  el lote. Ese lote da miedo, parece el lugar perfecto para esconder un carro robado, desguazarlo y venderlo por partes, para robar a alguien o para esconder a un secuestrado. No digo que el lote funcione como nido de ladrones; de hecho, mi amigo ve constantemente entrar y salir carros sin señales de sospecha; solo digo que por el país en el que vivimos y por la toneladas de series de televisión de malandros, uno pensaría que el lugar tiene la pinta perfecta para ser un centro de operaciones clandestinas. De hecho, hace un par de años le robaron el celular a una amiga que vive por la zona y el ladrón se metió a una de las casas que se ven en la parte superior derecha de la imagen.

La imagen es de la calle 64 con carrera segunda. Yo vivo cerca de allí desde hace unos meses, aunque llevo años en el sector porque es céntrico y a todo lugar se puede llegar a pie o en pocos minutos (menos al norte, para ir al norte siempre se van a necesitar horas). Pero estoy allí principalmente porque aspiro a vivir en Rosales pero tengo presupuesto para Chapinero Alto apenas, entonces me la paso en la frontera entre un barrio y otro. La zona la conozco a la perfección y me muevo a mis anchas, menos por esas casas que se ven arriba. Allá es mejor no entrar.

A esa gente, y a otra que vive cerca, arriba de la circunvalación, cerca al colegio Nueva Granada, la quieren sacar para construir en el sector conjuntos de edificios donde el metro cuadrado valdría entre siete y diez millones de pesos. No sé si sea justo, solo sé que ellos llevan allí años y que nadie tendría que sacarlos a la brava. Pero también sé que las leyes del mercado son salvajes y que la tierra en Bogotá es escasa, lo que ha hecho que muchos se hayan ido de allí engañados por terceros, que les han asegurado que van a subir los impuestos y el estrato.

Yo lo único que pido es que, si el tipo que le robó el celular a mi amiga está leyendo esta columna, lo devuelva, o que al menos deje de robar, a ver si el barrio se vuelve más seguro. De qué estrato es o en qué tipo de construcción viva, no importa, lo importante es que todos podamos vivir en paz.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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