Carta de renuncia

Por: Mauricio Barrantes / @Mauriciobch

Por Mauricio Barrantes @Mauriciobch

Papito Budha, hoy, después de mucho pensarlo, he decidido alejarme de todo lo que me causa apego y dolor. Como sé que no puedo dejar en tus manos mi destino, porque no eres ni omnisciente ni omnipresente, como tantos dioses publicitados y populares que llenan iglesias y alimentan bolsillos, llegué a la conclusión que debía pasarte esta carta de renuncia.

A partir de la fecha renuncio a las películas en las que actúe Ben Affleck (y es que yo sé que si tuvieras poderes, como los dioses religiosos, ya lo habrías pensionado). También renuncio a criticar la labor que hace Dago García para la cinematografía nacional. Estoy seguro de que tú podrías ver sus ideas con profundo amor y te llenarías de tolerancia para aceptar los eternos minutos que componen cada una de sus películas. En cada chiste flojo, escena ilógica o personaje cliché me acordaré de que Hollywood hace cosas peores y que esto al menos significa apoyo al cine local.

Aunque es algo que ya te he dicho, quiero reafirmar mis votos de renuncia a los críticos de cine, que arruinan las películas cuando las ubican en lo inalcanzable de lo supremo o las entierran en lo profundo del fracaso. Su tono de superioridad pasará por mis oídos de forma desapercibida, al punto que podré disfrutar de los filmes acompañado de lo único a lo que no voy a renunciar: a mi pasión. Sí, esa terca e individual amiga que conforma mi juicio y mi gusto y a la que considero totalmente válida.

Por eso, a manera de ofrenda, quiero compartir contigo una experiencia audiovisual renovadora, que solo tu juicio podrá corroborar cuando al cielo budhístico lleguen Cinecolombia o Netflix, los cuales se han posicionado como los dioses de la distribución en este mundo capitalista.

Se trata de la película La tierra y la sombra, que se estrenará la próxima semana en las salas de cine de los seres no iluminados. La cinta viene con la fama de haberse ganado el corazón de los jurados del Festival de Cannes (con cuatro premios, entre ellos la Cámara de Oro) y tiene la difícil tarea de conquistar la agringada taquilla colombiana.

No creas, papito Budha, que ahora pienso que concedes milagros y que estoy buscando intercesión para que la gente deje de ver Minions y le apueste al cine nacional. Aunque me gustaría por momentos que fuera así, solo quiero decirte que esta película es un esfuerzo honesto que pocas veces se ve en el cine colombiano, y de allí que te recomiende disfrutarla en tu HD más iluminado.

De La tierra y la sombra conmueven las actuaciones porque logran acercar una historia rural a las personas que ya están acostumbradas a solo pensar en las grandes ciudades, la tecnología, la moda y el gimnasio. La sinceridad con la que se transmite cada una de las escenas sorprende a quien solo esperaba encontrar una buena película, porque se encuentra con una apuesta estética y narrativa que hacía mucho tiempo no se veía por aquí.

Antes de finalizar esta carta, perdóname, papito Budha, si me dejé llevar por la emoción, no quiero arruinarte la película, pero quería compartir mi historia de fe en el cine colombiano.  

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*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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