Los reyes del chiviado

Por: Adolfo Zableh Durán/ @azableh

Por Adolfo Zableh Durán

Se podría hacer una lista interminable de por qué somos pobres. La mala educación, la corrupción y la falta de oportunidades encabezarían la lista, pero sería un ranking incompleto. Mucho tiene que ver la mentalidad de pobres que manejamos en este país. Somos pobres económicamente hablando, cualquier estudio nos ubica en el tercer mundo así el presidente haya dicho que por primera vez en la historia más de la mitad de la población en Colombia es clase media.
 
Somos pobres mentalmente hablando, y la foto que acompaña este artículo lo ilustra perfectamente. Existe en el mundo la cadena de ropa económica H&M, de origen sueco, un gigante con más de 2000 tiendas y 80.000 empleados. De hecho, hace años suena con entrar a Colombia, con la salvedad de que, conociéndonos, acá no entraría en el rango de precios populares que maneja en el resto del planeta, sino al nivel de cualquier Hugo Boss.
 
El punto es que acá no tenemos H&M sino F&M, un almacén de ropa para señora en la calle 119 con carrera 12 porque somos así. Y mientras en H&M compra todo el mundo, al F&M solo entran tías. No se nos ocurre una idea, por el contrario, nos encanta copiar. Vivimos en la retaguardia de la sociedad porque así lo hemos querido y vivimos pendiente de qué está pegando para sacar la versión colombiana, mal hecha y a las patadas.
 
No tiene nada que ver con que en Suecia sean monos ojiazules y acá, mestizos; el mundo es de los que se atreven, y acá somos unos capos para fotocopiar. En las calles de esta ciudad se ve de todo: Abibas en vez de Adidas y Redbrook en lugar de Reebok, pero también Metroarepa, un local de arepas en Chapinero con el logo del Metro de Londres e Indestruc, un almacén de ropa deportiva que se robó el logo de Northface. Vamos más lejos: cuando McDonald’s entró a Colombia, a mediados de los noventa, un famoso restaurante en Barranquilla llamado McMondongo tuvo que cambiarse el nombre a MagMondongo para evitar una demanda.
 
Eso somos, y así estamos, chiviando la camiseta de la selección Colombia cada vez que sale una nueva y vendiéndola a peso en los andenes. Todos necesitamos comer y el rebusque es también una forma de vida, pero a ver si nos ponemos las pilas y empezamos a crear industria, que con esa actitud no vamos a llegar ni siquiera al segundo mundo.

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.

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