Bogotá de lejos

Por: Adolfo Zableh Durán/ @azableh

Por Adolfo Zableh Durán

Hay una frase que dice que las ciudades suelen tener nombres femeninos porque, al igual que las mujeres, son difíciles de soportar por las mañanas. Yo, en cambio, prefiero a Bogotá por la mañana, cuando el aire es más ligero y todo parece fluir. Luego llega la tarde y todo se enrarece. De hecho, esta foto la tomé una mañana desde Monserrate; cuando quise sacar una panorámica por la tarde, fue imposible, todo estaba nublado y ni el edificio más alto que usted en esta postal se alcanzaba a distinguir.

Tanto que hemos criticado a Petro, no solo su administración, sino la frase ‘Bogotá Humana’, y no hemos visto que Bogotá es como las personas: mejor si las tratamos de lejos. Vean la foto, por ejemplo. No hay ninguna virtud del fotógrafo, todo el trabajo lo hizo la ciudad, que a la distancia se ve hasta deseable. Si no la conociera y me dijeran “aquí es donde vas a vivir”, firmaría de inmediato.

Pero luego la mira uno a la cara y resulta que la palabra ‘caos’ no alcanza a definir todo lo que allá abajo ocurre. Está, de arranque, una ciudad que genera el 25% del PIB de la nación y que en el primer trimestre del año generó casi 150.000 nuevos empleos. Pero también está la Feria del Libro, nuevos cortes de agua y una encuesta que dice que Peñalosa puntea para las próximas elecciones a la alcaldía, seguido por Rafael Pardo y Clara López. Está el paro de Fecode, un fotógrafo de Colprensa que recibió un disparo y una mujer abusada sexualmente por un enfermero cuando fue al hospital por un dolor abdominal que la aquejaba.

Y eso por hablar de las noticias de los últimos días. Porque si tocamos lo estructural, ahí abajo están el centro, la décima, la Caracas y la 19. En la foto no se alcanza a ver, pero hay trancones, andenes rotos e invadidos, paseos millonarios y perros calientes de 2500 pesos con gaseosa incluida. Hay gente colándose en TransMilenio. Tanto colado en TransMilenio nos ha servido para aprender que el verbo ‘colar’ se conjuga igual que el verbo volar. Es decir, no se dice “no se cole”, sino “no se cuele”. El fin de semana pasado a una patrullera que les dijo a unos usuarios “no se cuelen”, la tiraron al carril por donde transitan los buses. Una fortuna que a esa hora no pasara un articulado por ahí, porque en Bogotá, así queramos pensar lo contrario, los malos son más y los buenos son indiferentes.

Eso y mucho más es Bogotá, un lugar bello por naturaleza pero deteriorado por sus habitantes. Es chistoso, y lo de chistoso es un decir, que en la Bogotá Humana lo menos agradable seamos los humanos.
 

*Las opiniones expresadas por el columnista no representan necesariamente las de PUBLIMETRO Colombia S.A.S.

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