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Un negocio familiar que impacta el desarrollo del campo colombiano

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Yurani López y Óscar Sierra son esposos y hace nueve años crearon un producto orgánico que hoy es una marca que respalda a varias familias campesinas.

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En ese entonces no era fácil hablar de productor orgánicos, pero hoy tienen un sello verde y varios sabores de una especie de mermelada a base de vegetales entre los que destacan el de remolacha y canela; pera y cerveza; cáscara de naranja y uchuva; ají rocoto y guatila; y manzana, espinaca y albaca, entre muchos otros.

Yurany cuenta que siempre le gustó explorar con la comida y que era una amante de los vegetales. En cambio, a su esposo Óscar, no le gustaban mucho. “Mi esposo es de Cali y en la cultura vallecaucana comen muchos fritos y verduras poco”, cuenta López.

En la búsqueda de enseñarle a su esposo a comer verduras, un día se inventó hacer unos postres de remolacha y berengena y se dio cuenta de que podía mostrar los alimentos de una manera diferente.

Tras el acierto que los postres causaron en su esposo, decidieron hacer más y venderlo de manera informal a sus compañeros de oficina. Fue entonces cuando empezaron a pensar en darle más forma a la idea. Pensaron que era mejor que el alimento se pudiera esparcir y en más sabores. Ajustaron la receta y se lanzaron al ruedo con el tema de los envases.

A las personas les empezó a gustar mucho lo que Yurany y Óscar hacían y llegaron al punto de tener que trasnochar para cocinar y cumplirle a los clientes. Tras ello, crearon la marca y tomaron la decisión de renunciar a sus trabajos para darle vida a Vermeladas, nombre que surgió a raíz del comentario de un comprador.

Por esos días, explorando dónde podían vender sus productos, conocieron el Mercado de la Tierra, un mercado agroecológico campesino que funciona en el barrio Chapinero, en Bogotá, del que Yurany ahora es coordinadora.

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“Fue allá donde entendimos que en nuestra filosofía de empresa debía estar la compra directa al productor. Eso era mucho más acorde a lo que empezábamos a sentir que queríamos. Estábamos desgastados profesionalmente con la manera con la que estábamos llevando nuestra profesión. Entonces encontramos esto que nos hacía vibrar y nos llenaba”, cuenta López, cofundadora de Vermeladas.

Óscar Sierra y Yurany López – Cortesía.

En la medida en que avanzaron con su emprendimiento, se formalizaron ante la Cámara de Comercio. En uno de sus programas de formación tuvieron las bases para sacar el registro Invima, que no fue tarea fácil, y que suele ser un paso difícil para cualquier emprendedor que necesita certificar sus productos para acceder a otro tipo de clientes.

“No sabíamos si lanzarnos porque es bastante caro sacar ese registro, pero la sorpresa vino cuando nos dijeron que nuestro producto no se podía registrar. En la norman en ningún lado dice que las mermeladas son de vegetales, solamente son de frutas. Nos pusimos a la tarea de leer toda la norma y encontramos un hueco. Pudimos registrar el producto como una mezcla untable a base de sabores vegetales tras ocho meses de ires y venires”.

Actualmente Vermeladas es una empresa que apoya a 10 familias campesinas a quienes les compran directamente sus productos en diferentes zonas del país, la mayoría en Cundinamarca.

“Ahí nos dimos cuenta del valor tan importante que tiene comprarle al directo productor. Conocimos sus historias, se convirtieron en nuestros amigos y nos dimos cuenta de las dificultades que tiene el campo colombiano. Todas las empresas podemos apoyar bastante en pro de ese cambio que requiere el campo colombiano”, comenta López.

Al comprarle a productores que tienen prácticas responsables basadas en la agroecología, Yurany y Óscar han beneficiado en estos nueve años a cerca de 100 familias que hacen parte de las redes campesinas.

“Hay un principio de la agroecología que nos parece el más maravilloso de todos y es que no solo el cultivo debe estar libre de agro tóxicos sino que además debe haber un bienestar para la familia productora, y este es que la familia también consuma lo que produce, no que comercialice todo lo que siembre, y esto ya es un principio de confianza”, cuenta la cofundadora de Vermeladas.

Aunque con el tema de la pandemia la empresa experimentó una baja, anualmente está facturando alrededor de $80.000.000. Tienen dos colaboradores que les ayudan en la parte de producción y de distribución de pedidos.

Actualmente la empresa cuenta con el sello de Negocio Verde de la Secretaría de Ambiente, que los acredita como un negocio con procesos responsables medioambientalmente y socialmente hablando, lo que les ha abierto nuevas posibilidades.

“No ha sido fácil, el camino del emprendedor nunca es una línea recta, pero en los recovecos hemos aprendido mucho y éticamente nos sentimos más acordes con la filosofía de vida que queremos llevar. No nos arrepentimos de haber dejado nuestros trabajos”, concluye Yurany.

A Yurany y Óscar los pueden encontrar todos los domingos en el Mercado de la Tierra Slow Food, en la calle 69 # 6 – 20, en Chapinero (Bogotá), de 9:00 a.m a 2:00 p.m.

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