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Noticias 12/07/2021

La joven arquitecta colombiana que tiene tres patentes en construcción sostenible

Su sueño que es que más personas puedan adquirir vivienda propia a bajo costo. La joven arquitecta colombiana que tiene tres patentes en construcción sostenible.

Diana Garavito Almonacid es una joven arquitecta, egresada de la Universidad Piloto de Colombia, que ya tiene a cuestas tres patentes de invención por un proyecto que, como ella cuenta, surgió como un simple proyecto de trabajo cuando estaba en quinto semestre de la carrera.

“Nos pusieron un ejercicio académico que era hacer una propuesta nueva a partir de un sistema constructivo tradicional. Yo diseñé un Blopal (desde entonces ha llevado ese nombre), un prototipo que es un bloque tipo lego, que se puede encajar, y que es hecho con material reciclado. Entonces elegí el papel para hacer esa tarea”, cuenta la joven investigadora que hoy también es docente en la Unipiloto.

Sin embargo, fue casi dos años después, cuando Diana iba en noveno semestre, que un profesor la buscó para expusiera ese proyecto a unos estudiantes. Al volverla a escuchar le dijo que su idea tenía potencial. La presentaron a la dirección de investigaciones de la universidad y fue allí donde surgió la idea de llevar el proyecto a una escala profesional.

Diana Garavito Almonacid – Cortesía.

Desde entonces el proyecto de Blopal se manejó con confidencialidad, pues desde entonces estaba encaminando a que fuera una patente. De hecho, Diana se graduó de la universidad con un proyecto diferente.

Fue en 2012 que se dio la oportunidad de empezar a llevarlo a cabo. La joven arquitecta aplicó a una convocatoria de Jóvenes Investigadores de Colciencias, en la que fue seleccionada. Gracias a eso pudo financiar las primeras dos fases de la investigación que tenían que ver con el estudio de la materia prima y de algunos prototipos. Ese fue el inicio de 6 años de investigación que hoy la llevan a tener tres patentes: la de la mezcla, la de la formaleta (que es el molde donde se vierte la mezcla) y la del bloque construido.

“Fue un proceso muy largo y hoy le apuntamos a disminuir eso en la parte académica. Es importante reducir tiempos para ser competitivos en el mercado. Sin embargo, se pudieron hacer todas las pruebas necesarias. Comenzamos a hacer esto como un bloque y se convirtió en un paquete tecnológico y ecológico”, dice Garavito.

Actualmente el invento se encuentra en etapa TRL4 de madurez tecnológica, es decir que está en el momento de ser licenciado, por lo que se están buscando alianzas estratégicas para hacer la industrialización.

“El proyecto está completo en lo que respecta a pruebas de laboratorio y las patentes. La academia tiene la limitante de espacio y de infraestructura para hacer una industrialización. Pero, pasada esa fase académica, estamos listos para salir a hacer una validación en campo que es justamente lo que necesitamos ahora, que esté el músculo no solo financiero sino en infraestructura para entender cómo lo escalamos y cómo puede ser útil”, explica Garavito.

“Actualmente los bloques están hechos en un 70% con material reciclado. Manejamos un concepto ‘de la cuna a la cuna’, lo cual quiere decir que no genera desperdicios, algo muy importante porque los desechos de construcción están entre los tres primeros contaminantes a nivel mundial. En caso de requerirse sustituir algún tipo de bloque, estos reingresan a la cadena de producción”, dice la arquitecta, quien agrega que dichos bloques tienen un rendimiento en construcción de 30m2 por hora.

“Dicho bloque de papel tiene todas las pruebas de resistencia a la compresión, resiste igual que un ladrillo normal, y esa es una barrera que en Colombia hay que empezar a romper”, dice Diana, refiriéndose a que muchas veces hay escepticismo sobre nuevas tecnologías por las personas muchas veces están “orientadas hacia lo conocido”.

“Para mí es muy importante que si ya hicimos este trabajo no se quede en el ámbito académico, sino que sea útil para una sociedad y haya un impacto positivo”, dice Diana. Para que eso suceda tiene que haber una persona que tenga la infraestructura para hacer el proceso a una escala industrial real y quiera creer en este proyecto.

“Tener estas tres patentes ha significado romper estereotipos en términos de que es posible sacar adelante una idea que surge en un entorno académico, lo cual se puede aplicar en cualquier ámbito del conocimiento. No hay que esperar a graduarnos para tener buenas ideas y desarrollarlas. Con disciplina y un objetivo claro, las ideas se pueden alcanzar, aunque el camino no sea fácil”, dice la investigadora.

Por ahora el sueño de Diana Garavito es que Blopal sea una alternativa de sistemas constructivos para mejorar las condiciones de vivienda de interés social e interés prioritario en el país, gracias a que con este método se reducen los costos de construcción, y, por ende, la adquisición de vivienda propia. Además, tiene el plus de que no generan desperdicio, por lo que evita la contaminación del medio ambiente.