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Noticias 27/11/2020

10 horas soportando la ira de Iota: Pastores narran cómo se reconstruye la iglesia en Providencia

“Aunque los muros se hayan caído, la iglesia sigue en pie…” dijo a PUBLIMETRO el pastor, Jhonatan Gallego, al entregar el informe sobre la afectación de los templos en el archipiélago.

Desde 1901 la Iglesia Adventista del Séptimo Día, (Seventh Day Adventist Church) fue construida como la primera congregación de esta fe en el archipiélago de San Andrés y Providencia, con el apoyo del capitán Theodore Robinson y desde entonces esta religión, junto a otras, como la bautista, los pentecostales y otros grupos protestantes han cimentado la espiritualidad en gran parte de los isleños.

Tras el paso de Iota, sus pastores, se han unido para reconstruir y fortalecer los templos afectados. “Los diez templos de la Iglesia Adventista Del Séptimo Día que hay entre San Andrés, Providencia y Santa Catalina sufrieron afectaciones considerables, por el paso de los dos huracanes ETA y Iota. Cuatro templos están totalmente inhabilitados, los tres templos de Providencia Rocky Point, Central y Bethel, además de Fisher Rock en San Andrés, todos sufrieron perdida de sus enseres por culpa del agua y de la lluvia”, dijo a PUBLIMETRO el pastor Jhonatan Gallego de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Sin embargo, las pérdidas materiales no preocupan a estos guías espirituales, porque como han manifestado en sus mensajes “aunque los muros se hayan caído,  la iglesia sigue en pie”.

“La prioridad es la hermandad, que la gente pueda refugiarse del agua y sobre eso estamos trabajando, luego con la ayuda de Dios y de todos los que deseen ayudar se reconstruirán los templos”, resaltó Gallego.

Estos pastores se han unido en un Grupo Adventista de Rescate y Salvamento (GARSA) y han visitado los hogares afectados por el paso del huracán en las diferentes zonas del archipiélago. De pastores han pasado a ser rescatistas y obreros tanto materiales como espirituales.

El pasado 23 de noviembre registraron cómo una pequeña delegación de la iglesia navegó durante más de 24 horas hasta llegar a Providencia. Arribaron en 8 horas, pero llegaron en la noche, por lo que tuvieron que esperar a que las autoridades militares autorizaran su desembarco con la luz del día. Durante esa jornada llevaron ayudas humanitarias y kits de aseo a los damnificados.

“La situación de la comunidad y de la hermandad en Providencia es bastante crítica, muchos, por no decir todos, tuvieron pérdida total de sus casas y sus pertenencias, sin embargo era muy emotivo ver como daban gracias a Dios por preservar sus vidas y las de sus familiares. “En un momento pensamos que íbamos a morir, pero Dios decidió guardar nuestras vidas”, comentan muchos habitantes en la isla”, detalló Gallego.

En el Colegio Adventista de Cartagena, esta semana, se están acopiando la entrega de ayudas en especie, para trasladarlas por vía marítima, hasta Providencia en próximos días.

“Todavía sigue lloviendo y la gente se sigue mojando tanto en San Andrés, como en mayor medida, en Providencia. También no han podido suplir sus necesidades básicas cómo poder cocinar, estamos consiguiendo estufas para la isla, porque se quedaron con las pipetas de gas y ahora tienen comida, pero no cómo cocinarla”, advirtió el pastor Gallego, quien agregó, que el acceso a Providencia es difícil y a la vez costoso para llevar las ayudas.

10 horas padeciendo a Iota

El pastor, Adrián Villamizar, contó en diálogo con este medio, cómo se refugió junto a su familia en Providencia, padeciendo en azote de Iota durante esas largas 10 horas, cuatro de ellas muy críticas.

“Pasar por una situación como esa es muy difícil. Sabemos que tuvimos las oraciones de Colombia y del mundo para poder afrontar el fenómeno natural. Al ver la catástrofe y evidenciar que Providencia quedó totalmente destruida, podemos alzar los ojos al cielo y ver que fue Dios quien nos pudo rescatar, porque como sabemos, Providencia desapareció por completo. Nos dimos cuenta que lo material siempre estará en segundo plano y es el calor humano lo que nos mantuvo unidos”.

Aun escuchando los vientos ya lejanos de Iota y sobrellevando el shock que le dejó presenciar un suceso de esta naturaleza, Villamizar recordó lo ocurrido, el pasado 16 de noviembre, en compañía de sus dos hijos de 5 y 8 años y su esposa. Villamizar, de 36 años, resultó con heridas en sus manos, que comprometieron sus tendones, toda esta odisea la vivió semanas antes de terminar su labor pastoril en Providencia.

“En el momento más crítico, que fue a las cuatro de la mañana, no hizo falta Dios y de lo que sí estábamos seguros es que íbamos a morir. Como nosotros hemos criado a nuestros hijos en Cristo, les hemos dicho, que en cualquier momento podemos morir, pero morir en Cristo y pensamos en que íbamos a poder ver a nuestro redentor”, afirmó Villamizar.

Sobre las heridas que le causó Iota, detalló que fueron para poder salvar a sus hijos, en medio de los escombros y los vientos ciclónicos.

“Tuve que rescatar a mis hijos de una ventana, que se les cayó encima, yo me corté las manos totalmente y tengo en mi frente una herida profunda y aún a pesar del dolor, del sufrimiento, de tener que buscar a mis hijos, en medio del agua, el viento y la oscuridad, puedo decir que Dios estuvo con nosotros”.

En el despertar de aquel 17 de noviembre evidenció, que a pesar de la destrucción de los templos, su comunidad logró sobrevivir y por fortuna el único herido, de las ciento cincuenta personas pertenecientes a su congregación, fue el pastor, ya que las ovejas del rebaño estuvieron a salvo.

“Les quiero decir a todos que Dios nunca enviará nada para destruir. Dios fue quien sostuvo los cielos y las casas con su mano poderosa”, concluyó.

Esta semana el pastor Alph Williams salió en un catamarán rumbo a Providencia y Santa Catalina para acompañar a esta hermandad y a la comunidad con el fin de brindar esperanza y apoyo espiritual a los damnificados.

Si desea ayudar a la Iglesia Adventista del Séptimo Día puede hacerlo a través de las siguientes cuentas.

Banco de Bogotá

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Iglesia Adventista del séptimo Día –  Misión Islas Colombianas

NIT 892 400 000 3

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