Producción de alimentos orgánicos, una necesidad en tiempos de pandemia

Con la pandemia se evidenció la necesidad de realizar cambios contundentes que beneficien tanto al medioambiente como a la salud humana, es por esto que cada día más fincas del oriente antioqueño se enfocan que producir alimentos orgánicos.

Por Ariadne Agamez Lombana

Wilson Alexander Castro es un campesino del oriente antioqueño que heredó de sus abuelos el amor y el respeto por trabajar la tierra. Recuerda que desde pequeño inició su relación con la tierra y con la producción de alimentos.

“Cuando era niño me tocó trabajar con cultivos convencionales. Veía como mi papá utilizaba todos los productos químicos que existían en el momento y me tocó aprender a manipularlos con él”, comentó.

Durante esos primeros años de vida recuerda que uno de sus hermanos resultó intoxicado por fumigar un cultivo de fríjol. “Él utilizó un producto recién salido en el mercado que se llamaba Furadan, un pesticida que fue descontinuado porque era altamente contaminante. Eso que pasó con mi hermano, al resultar intoxicado, cambió la forma de pensar de mi papá”, recordó.

Wilson sorprendido recuerda que en esa época su padre no utilizaba ningún tipo de protección al momento de aplicar los productos químicos en los cultivos y que sin ningún tipo de cuidado terminaban inmersos en una nube de aspersión.

“Mi papá recapacitó después del incidente y empezó a controlarse un poquito. Fui creciendo y empecé a trabajar en una finca en la que se cultivaban hortalizas y aromáticas. El señor de esa finca era muy enamorado de no utilizar herbicidas ni muchos productos químicos, trataba era de hacerlo responsablemente”, dijo.

Al ver ese interés de su patrón, Wilson se interesó por investigar más y encontró que existía la manera de ensayar productos de biofermento, un proceso de fermentación de materiales orgánicos con microrganismos presentes en la naturaleza de manera libre, con lo que se podrían reemplazar los químicos.

Sus inicios en la agricultura orgánica

“En el 2011 apareció una persona que nos empezó a guiarnos y empezamos a realizar pruebas. No fue fácil porque tuvimos pérdidas, sobre todo porque el suelo ya estaba adaptado a un manejo diferente y cambiarlo fue complicado. Sin embargo, desde ese entonces empecé a capacitarme y a realizar diferentes cursos con Jairo Restrepo, que es muy reconocido en la agricultura orgánica”, agregó.

El amor, el respeto y la sensibilidad que Wilson siente por la tierra le han permitido aprender de los errores. “La agricultura orgánica es de corazón, de dedicación y entrega, porque al principio puede ser desgastante física y económicamente. Pero, cuando se aprenden a manejar los recursos del campo, porque la idea es utilizar al 100% los recursos de materia orgánica, al hacer los compostajes, utilizar el estiércol de los animales y la microbiología que la encontramos en los bosques, se aprende que se nos reduce el gasto y todo se concentra en la dedicación y el tiempo”, reveló.

Actualmente Wilson es el encargado del cultivo orgánico Manantiales, ubicado en Llanogrande en el oriente antiqueño, en donde cuida cada uno de los productos que hacen parte de la red de Merkaorgánico, el supermercado de productos orgánicos que se posiciona en Medellín.

La producción orgánica

Ana Patricia Velázquez, líder de producción de Merkaorgánico, considera que en el contexto de la pandemia se ha evidenciado la urgencia que existe de cuidar el medioambiente. “Con la pandemia el planeta nos está gritando que necesita que cambiemos la forma cómo se están cultivando y produciendo los alimentos. Creemos que una fresa roja, grande y provocativa, es una delicia, pero no sabemos que son fumigadas entre dos y tres veces por semana durante dos meses y no tenemos en cuenta que todos esos químicos están matando a las aves, contaminando el agua, el aire, afectando a la tierra y la salud de todos”.

Velázquez explicó que la producción orgánica es un proceso muy amplio, “no es solo no utilizar químicos, sino conservar el agua, la fauna y la flora. También, hacer siembra de árboles que han ido desapareciendo y conservar las semillas”.

Sobre los efectos de los alimentos en la salud de las personas durante la pandemia, Velázquez fue enfática al decir que: “La COVID-19 nos está dando muy duro porque nos estamos alimentando con veneno a través de productos que tienen tantos químicos que no podemos consumir todos sus nutrientes”.

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La frase

"La COVID-19 nos está dando muy duro porque nos estamos alimentando con veneno a través de productos que tienen tantos químicos que no podemos consumir todos sus nutrientes", Ana Patricia Velázquez, líder de producción de Merkaorgánico.

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La cifra

12 fincas en el oriente antioqueño están produciendo productos orgánicos.

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