Madre e hija fueron robadas en TransMilenio: les raparon su celular y las apuñalaron

Por Juan Manuel Reyes Fajardo

La madre e hija estaban tratando de mandar un mensaje de texto cuando un delincuente les arrebató el celular y les causó graves lesiones.

Guidany Betancourt y sus hijas se quedaron en la casa de su madre este puente festivo. Cuando volvían para su casa, la mujer y su hija mayor tomaron TransMilenio para regresar del barrio Colina Campestre, en la localidad de Suba, hacia el sector de Santa Isabel. El viaje se terminó convirtiendo en una pesadilla para madre e hija.

Las mujeres sacaron el celular en la estación Avenida Chile, según narró Betancourt a El Tiempo. “Me dio ganas de hablar con mi mamá. Nosotras estábamos en el último vagón, en las sillas cercanas a las puertas del bus. Yo sí vi a un joven, pero no sospeché”, dijo.

El joven, de 1.80 metros de estatura y con tatuajes en las manos, les sacó un cuchillo. La menor trató de proteger a la mamá poniéndole una mano en el pecho, pero el delincuente las atacó a ambas. "El arma atravesó la mano de mi niña y alcanzó a herirme la piel", recordó.

El delincuente siguió agrediendo a madre e hija. “Ahí hirió a mi niña por segunda vez. Y como si no fuera ya bastante aterrador, el tipo empezó a peinar a mi hija con el puñal con el que nos atacaba”, aseguró.

"Mientras eso pasaba, el tipo me decía toda clase de groserías. Ahí me di cuenta de que era extranjero. El tipo trataba de agacharse para coger el móvil, pero como era tan alto le quedaba difícil. Yo de la rabia pisé el celular", recordó Betancourt, quien aseguró que ya había sido robada en mayo.

Aunque los ciudadanos intentaron ayudar a la mujer, las heridas fueron graves. "De pronto escuché la voz de mi niña: ‘mami, mami, ven’. Me mostró el celular mío –o sea que el tipo se llevó fue el forro– y luego su mano herida, llena de sangre, se le veía todo, tendones, todo, el hueso. Yo quería morirme en ese momento".

Madre e hija resultaron heridas, pero según Betancourt, nadie de TransMilenio las ayudó. Las mujeres fueron devueltas a la estación de la calle 72 para iniciar la judicialización del detenido.

Aún así, este caso demuestra la grave situación de delincuencia en el sistema. Tras la muerte de Oswaldo Muñoz el pasado jueves en un ataque similar, Betancourt expresó sus temores. “Es que fue de la misma forma. Ahí pensé: pudimos haber muerto”.

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