La colosal tarea de salvar los lugares más recónditos del océano

En el océano aún existen zonas prístinas que al ser estudiadas revelan la clave para reparar el daño que se ha ocasionado a los ecosistemas marinos. Conservarlas a toda costa es vital para evitar la extinción de todas las especies.

Por María Paula Suárez Navas

Este es el utópico pero necesario objetivo que se ha tranzado el proyecto Pristine Seas, en cabeza de del biólogo y científico Enric Sala, quien también es explorador de National Geographic y que en marco de este proyecto ha desarrollado varios documentales que dan cuenta de esta maratónica labor que han ejecutado desde el 2008. La colosal tarea de salvar los lugares más recónditos del océano.

A través de la exploración, la investigación científica, el análisis político y económico, y el compromiso de la comunidad, el equipo de Pristine Seas trabaja para establecer reservas marinas en las que la vida pueda prosperar, al mismo tiempo que aseguran su gestión efectiva en los años posteriores.

Cada expedición ayuda a entender el proceso de aparición y funcionamiento del océano antes de que sufriera los efectos antrópicos causados por el hombre.

“Hemos ido a lugares totalmente remotos y deshabitados y es como volver en el tiempo. Es como viajar al océano de hace 500 o 1.000 años atrás. En estos lugares nos hemos dado cuenta de las posibilidades que tiene el océano, de la cantidad de vida que este podría albergar si no estuviéramos sobrepescando y extrayendo continuamente”, comenta Enric Sala.

El científico afirma que estas áreas son difíciles de encontrar en el océano y que Colombia tiene bajo su territorio una de las más impresionantes.

“Como pocas áreas, en Colombia teneis una fantástica que es la isla de Malpelo, con una abundancia de tiburones y de peces enormes. Lo más impresionante es la gran abundancia y el tamaño de las especies que están desapareciendo en el resto del mundo y que se encuentran allí", indica.

Desde el año 2009, el proyecto ha contribuido a proteger 2,2 millones de kilómetros cuadrados de océano en todo el mundo. Las investigaciones han revelado cómo funcionan los ecosistemas marinos intactos e incluso han llevado al descubrimiento de nuevas especies.

En las expediciones se llevan a cabo investigaciones completas e interdisciplinares para examinar la totalidad del ecosistema: desde microbios y corales hasta tiburones y osos polares. Este riguroso componente científico, sometido a revisión, es esencial para entender el funcionamiento de los ecosistemas marinos prístinos en comparación con los ecosistemas que han sufrido el impacto humano en otras partes del océano.

“Tenemos una crisis enorme. El cambio climático, la pérdida de la naturaleza, y ahora la crisis del COVID-19 son manifestaciones de lo mismo, no es más que la sobre-explotación del planeta. Para evitar la extinción de un millón de especies y el colapso del sistema que sostiene nuestras vidas necesitamos hacer varias cosas, una de ellas es eliminar los combustibles fósiles y reemplazarlos con energías renovables. Estamos cerca de llegar al punto en el que el cambio climático es irreversible”, afirma Sala.

La colosal tarea de salvar los lugares más recónditos del océano

El científico explica, por ejemplo, que el Ártico es el lugar que más rápido está cambiando en el mundo, pues se está calentando dos veces más rápido que el resto del planeta. Asevera que si no se detienen todas las emisiones de carbono hoy, la inercia que tiene el calentamiento global del planeta todavía haría desaparecer toda la capa de hielo para 2040.

“También necesitamos que haya muchos más espacios naturales salvajes intactos que nos ayuden a capturar mucho del carbono y de la contaminación que hemos puesto en la atmósfera. Para conseguir que en el 2050 haya neutralidad de carbono necesitamos que el 50% del planeta esté en su estado natural, tanto la capa vegetal como el océano. Por eso necesitamos proteger al menos el 30% del planeta para el año 2030”, explica Sala.

El investigador considera que los esfuerzos conservacionistas están funcionando, pero que no se ha llegado al nivel del compromiso que necesita el planeta.

“Hay países que se han tomado esto muy serio y están desarrollando estrategias de recuperación económica que están basadas en la sustentabilidad. Hay países como Canadá o la Unión Europea que se han comprometido a cuidar el 30% de sus aguas para 2030,  hay líderes de países que tienen esa visión clara. Los países que no están avanzando es en donde sus líderes no dan la talla, hay que dejar a un lado lo político”, afirma el científico.

La sobrepesca, un problema enorme

Según Enric Sala, las poblaciones globales de peces están disminuyendo desde la mitad de los años 90. El 80% de las especies que se pescan están sobreexplotadas, lo que significa que se están sacando del agua más rápido de lo que se pueden reproducir.

“En este punto es imposible pescar más, aunque sea de manera sostenible. Una de las soluciones para hacer frente a este problema es reducir la fuerza de pesca. Hay demasiados barcos persiguiendo pocos peces”, dice Sala.

Así mismo, plantea que otra de las soluciones es eliminar los subsidios dañinos.

“Los gobiernos del mundo subvencionan la pesca con 35 mil millones de dólares al año y la mayor parte de estos subsidios son para la pesca industrial o subsidiar actividades que contribuyen a la sobrepesca. Hay que redirigir esos ingresos a resucitar las pesquerías costeras artesanales que dan trabajo a muchas más personas y traen la misma cantidad de comida”, indica.

El equipo científico de Pristine Seas también ha determinado que si se protegiera el 30% adecuado del mar esto ayudaría a regenerar las poblaciones de peces y las capturas podrían ser mayores. “Pescar menos y proteger más nos daría más peces”, dice Sala.

El próximo sábado 24 de octubre, a las 8:00 p.m, National Geographic conmemorá el Día Internacional Contra el Cambio Climático con el estreno del documental de Pristine Seas, entre otras producciones alusivas al tema.

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