Vías verdes: ¿una solución para las líneas férreas abandonadas?

Por Juan Manuel Reyes Fajardo

La Alcaldía de Bogotá lidera un proyecto para convertir ferrocarriles abandonados desde la década de 1980 en vías verdes con ciclorrutas y senderos.

Gran parte del desarrollo de la Sabana de Bogotá se dio a través de un ferrocarril. La construcción de los ferrocarriles de La Sabana a Facatativá, el Norte a Chiquinquirá, el Sur al Salto del Tequendama, el Oriente a Usme y el Nordeste a Sogamoso conectaron a la capital con sus municipios vecinos. Estas mismas conexiones se prolongaron con obras como las líneas a Girardot y a Puerto Salgar. Hasta los años 1970, el tren era un mecanismo muy utilizado para mover carga y pasajeros en Colombia.

La desidia gubernamental y la corrupción acabaron con la Empresa de Ferrocarriles Nacionales. En  general, el tren dejó de circular en Bogotá en la década de 1980. Con la excepción de un tren de carga proveniente de Boyacá y uno turístico hacia Zipaquirá los fines de semana, las líneas férreas en Bogotá no tienen uso.

Aunque algunas vías tendrán nuevos usos, las de municipios circundantes no tienen la misma ventaja. El Ferrocarril de la Sabana será reutilizado como base del Regio de Occidente, que próximamente será licitado por la Gobernación de Cundinamarca. También se busca utilizar el Ferrocarril del Nordeste para el Regio del Norte. Esto da un uso a las vías de Bogotá a Facatativá y Zipaquirá, pero, ¿qué pasará con el resto?

Una de las propuestas que más ha impulsado la Gerencia de la Bicicleta es potenciar el crecimiento turístico de los municipios al borde de los ferrocarriles abandonados convirtiéndolos en ‘vías verdes’. La Alcaldía, con el apoyo de Invías y la Región Administrativa de Planeación Central, propuso dos corredores para esta conversión.

El primero es el antiguo Ferrocarril de Girardot, que desde Facatativá desciende por Zipacón, Anolaima, Cachipay, La Mesa, Anapoima, Apulo y Tocaima hasta el puerto sobre el río Magdalena. Este ferrocarril fue la primera conexión férrea de Bogotá con el río en 1910, pero fue abandonado en los años 1980. Su tráfico pasó mayoritariamente a la carretera Bogotá – Fusagasugá – Melgar.

El segundo es el antiguo Ferrocarril de Cundinamarca.Empezando también desde Facatativá, baja por Albán, Sasaima, Villeta, Tobia y Útica hacia Puerto Salgar. Estos rieles empezaron a operar en su totalidad en 1936, pero también sucumbieron al abandono. Ha sido reemplazado por las vías de Bogotá a Villeta, y la Ruta del Sol.

Vías verdes turísticas

El Gerente de la Bicicleta de la Secretaría de Movilidad, David Uniman, explica a PUBLIMETRO el alcance de los proyectos. “La idea es convertir estas estructuras en espacios para el disfrute turístico, con el tránsito de bicicletas y peatones”, aseguró.

Las inversiones realizadas para la construcción y operación de vías férreas favorecen su uso para bicicletas y peatones. “Son rutas que tienen pendientes suaves y no tienen escalones. Esto facilita el uso para los peatones. Además, las vías bordean espacios poco intervenidos con un gran atractivo natural y arquitectónico”, dice Uniman. Destacó cómo se han realizado planes similares en gran parte del mundo (ver recuadro), pero en su gran mayoría, en líneas locales.

¿Puede regresar el tren?

Un problema de la recuperación de las líneas férreas es el costo de la inversión para adecuarlas actualmente. Un estudio de la Universidad Piloto sobre la posibilidad de reconstruir la conexión férrea entre Bogotá y Medellín estudió las dificultades que esto requeriría. Según uno de sus autores, Ronal Serrano, la inversión requeriría nuevas estaciones, material rodante (locomotoras y vagones) y actualizar su infraestructura.

“Los años de abandono requieren hacer serios ajustes. Además, en Colombia se usaron trochas, distancias entre ejes, de una yarda (914 milímetros). Estas son obsoletas, lo que haría más costoso adquirir el material rodante o modificar la infraestructura para recibir trocha internacional (1422 milímetros), dice Serrano.

Todo esto apunta a que el regreso del tren, que se adelanta actualmente entre Santa Marta y La Dorada, no sería fácil. La propuesta de vías verdes entra así a ser una alternativa a considerar.

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