Fernanda González: la activista centennial por la equidad de género

Fernando González Viramontes tiene 15 años y desde temprana edad se ha convertido en activista y conferencista internacional.

Por María Paula Suárez Navas

Esta joven trabaja especialmente por la equidad de género y la promoción de los derechos de niños y niñas, y en general por lograr que se cumplan todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Nació en Guadalajara, México, el 27 de abril de 2004. Escribió su primer libro ‘Azul o Rosa’ cuando tenía ocho años de edad, en el que pone en evidencia los micro machismos y las conductas de desigualdad que veía alrededor con sus ojos de niña.

A sus 12 años escribió su segundo libro ‘Atención, ya estoy en las redes’ en el que visibiliza el peligro de estas en el ámbito del abuso sexual y hace un llamado a padres de familia para que estén pendientes de sus hijos.

Su más reciente obra ‘Caminando juntos hacia la igualdad’ trata de cómo se está excluyendo a los hombres en temas de equidad de género y de la necesidad de una participación idéntica de ellos para lograr la equidad.

Fernanda ha sido embajadora de Unicef y ha ganado reconocimientos como el International Children´s Place Price (2015) y el Premio Nacional de la Juventud en Derechos Humanos (2017), en México. Ha dado charlas en varios países del mundo y estuvo en Colombia por invitación de Bancolombia en el marco de su programa de responsabilidad social.

¿De dónde surge el interés por la promoción de los derechos humanos?

Todo surgió por situaciones que observaba a mi alrededor. Observaba que mi mamá llevaba a cabo la mayoría de las tareas del hogar y que me daba un trato diferente por ser niña. También observaba que los medios de comunicación se nos daban roles poco importantes a las mujeres. Entonces me llegaron como esos lentes violetas, unos lentes de perspectiva de género y esta intención de hacer lo que esté en mis manos para cambiar algo. En ese entonces tenía claro que la redacción y los libros era algo que siempre me había gustado y aproveché este pequeño talento para expresar todas estas ideas con relación a la equidad de género en un breve libro. Quería transmitirles a niños de educación básica lo que yo estaba viviendo y la importancia de poder convivir bajo un clima de equidad de género.

¿Cómo ha vivido en su día a día actos de desigualdad?

Fui privada de mi libertad cuando tenía ocho años de edad. Yo estaba confundida porque veía que mi madre preparaba todos los días sus clases siendo maestra y mi papá tenía una empresa próspera y mi hermano tenía 5 años, así que se la pasaba riendo y jugando todo el día. Entonces pensaba que solo a las personas malas le pasaban cosas malas, pero ahora entiendo que existen los grupos delictivos.  En ese momento no entendía la razón por la que eso sucedía, y lo menciono porque a partir de ahí me surgió esa iniciativa de tratar de regresarle a la sociedad algo de una forma positiva.  A partir de eso comencé a ser más analítica e mi entorno para darme cuenta cómo podía ayudar.

¿Cómo inspirar a niños y jóvenes para que desde temprana edad se involucren con la lucha por los derechos humanos?

Solo hay que saber que tenemos el poder de transformar y que tenemos mucha más responsabilidad de la que creemos. Al final de cuentas, para hacer posible las 169 metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible necesitamos de la participación de todos y todas en la sociedad, esto incluye géneros y edades. Y al compartir esto es muy seguro que más jóvenes quieran integrarse porque sé que hoy esa es nuestra naturaleza. Nosotros los jóvenes no somos el futuro, somos el presente y lo estamos cambiando.

¿Cómo es un día normal de Fernanda González?

Aclaro que no me gusta mucho hablar de mí en este sentido porque creo que todos y todas tenemos las mismas capacidades. Sin embargo, he tenido la oportunidad de que se me abran las puertas y de viajar a muchos lugares del mundo y conocer a líderes internacionales. Y aunque esto si me imposibilita un poco asistir a la escuela también he tenido muy en cuenta ser yo y vivir mi edad. Y claro que soy una niña normal, me encanta salir al cine con mis amigos y tengo que prepararme para exámenes en la escuela. Aún así procuro mantenerme informada en los temas de equidad de género y tener el tiempo de viajar y seguir desempeñándome en este ámbito.

¿Cómo ha conseguido el apoyo de altas instancias para dar a conocer su causa?

 Todo comenzó cuando publiqué mi primer libro. Había una convocatoria del Congreso de la Unión en mi país para promover el libro de una niña o niño precisamente abordando los temas de equidad de género. Para entonces yo ya lo tenía redactado y concluido. Me inscribí y me seleccionaron para participar como ponente en México DF y expresar todos estos temas en un conversatorio. Y bueno, la vida ha si do muy buena conmigo porque a partir de ese momento me comenzaron a llamar medios de comunicación y escuelas locales. A partir de ahí he ido creciendo. Cuando te lo propones y tienes esa intención, la vida es mágica y te da grandiosas oportunidades.

¿Estamos lejos de cumplir los objetivos de desarrollos sostenible?

Cada vez más estamos avanzando y hacemos conciencia de la importancia que tiene promover los 17 por igual. Pero hay que tener en cuenta que, aunque no es un sueño, todavía nos falta mucho camino por recorrer, porque no es un tema que dé resultados de un día para otro. ¿Qué hubiera pasado si la agenda de Objetivos de Desarrollo de la ONU fuera 2020 y no 2030? Hoy tendríamos muchos más avances, pero se trata de empezar a trabajar ya, de no esperar más tiempo.

¿Cómo incentivar en los niños el liderazgo para que saquen a flote sus capacidades?

Primero que nada hay que erradicar la cultura de que no se puede porque somos niños y niñas. Esto se logra a través de que los padres le den confianza a sus hijos, que les digan que todos tenemos un talento y que solo hace falta explotarlo. Somos igualmente valiosos y todos tenemos algo que compartir.

Frase:

Lo que a mi más me alegra es que cuando voy a un foro donde hay jóvenes y me ven ahí se dan cuenta de que ellos también pueden estarlo. Eso de verdad cumple con uno de mis objetivos y me hace muy feliz que se sientan empoderados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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