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Duque oficializa ascenso militares y cierra un capítulo de “falsos positivos”

El presidente Iván Duque cerró este viernes un capítulo de la polémica sobre los «falsos positivos». Duque oficializa ascenso militares y cierra un capítulo de «falsos positivos».

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Esto se dio al oficializar el ascenso de la cúpula militar, entre ellos el del comandante del Ejército, general Nicacio Martínez, cuestionado por su presunta relación con las ejecuciones extrajudiciales de civiles.

En la ceremonia de ascenso realizada en el campo de paradas de la Escuela de Cadetes José María Córdova, de Bogotá, el jefe de Estado destacó el compromiso del generalato con la defensa de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario.

En ese sentido, Duque se mostró orgulloso de que en una reciente visita que hizo a la sede de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Bruselas percibió que «se reconoce en las Fuerzas Militares de Colombia la excelencia operacional, pero al mismo tiempo la excelencia en la defensa de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario».

El Senado colombiano aprobó el miércoles pasado por amplia mayoría el ascenso a general de 13 militares y policías, entre ellos el de Martínez Espinel, que pasó de mayor general a general de cuatro soles, el más alto rango de la carrera militar.

El gobernante colombiano subrayó en su discurso que «ser general de la patria significa haber pasado por el más riguroso escrutinio al interior de las fuerzas y también en la separación de poderes. Haber transitado por un ascenso que lo aprueba el Congreso de la República».

Para Duque los comandantes de las Fuerzas Militares, general Luis Fernando Navarro; de la Armada, almirante Evelio Ramírez; de la Fuerza Aérea, general Ramsés Rueda; del Ejército, general Nicacio Martínez, y de la Policía, Óscar Atehortúa «son personas virtuosas, cuyas acciones están siempre abiertas al escrutinio del ciudadano y de todas las instituciones».

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La controversia por el ascenso comenzó el pasado 18 de mayo con un artículo del diario estadounidense The New York Times que reveló la existencia de una directriz del Ejército que ordena a la tropa incrementar sus resultados operacionales, lo que ponía en riesgo la vida de civiles.

En el artículo, el periodista Nicholas Casey señaló tras revisar órdenes escritas y entrevistar a altos oficiales que el Ejército puede estar ejecutando «otra encarnación» de los «falsos positivos», eufemismo para referirse a las ejecuciones extrajudiciales de civiles cometidas por militares para presentar mejores resultados a sus superiores y obtener por ello permisos y condecoraciones.

Las víctimas eran jóvenes pobres de las grandes ciudades, algunos de ellos discapacitados, a quienes militares engañaban con falsas promesas de trabajo para llevarlos a otras partes del país donde eran asesinados y luego presentados como guerrilleros muertos en combate.

La Fiscalía ha investigado cerca de 5.000 casos de «falsos positivos» que implican a unos 1.500 militares y que fueron cometidos entre 1988 y 2014, de los cuales 2.200 fueron remitidos a la Justicia Especial para la Paz (JEP), que se encarga de juzgar los crímenes cometidos con ocasión del conflicto armado.

Ante la controversia por la directriz, el propio general Martínez anunció días después que se cambiaría dicha instrucción, lo que no aplacó la polémica por su presunta falta de respeto a los derechos humanos.

En línea con el presidente Duque, el ministro de Defensa, Guillermo Botero, aseguró durante el ascenso de oficiales de la Armada en Cartagena de Indias, que las Fuerzas Armadas son respetuosas de los derechos humanos.

Reconoció sin embargo que «ha habido casos excepcionales», pero subrayó que la orden presidencial es de «cero tolerancia con cualquier integrante (de las Fuerzas Armadas o de la Policía) que viole de una u otra manera la Constitución, la ley, los derechos humanos o el Derecho Internacional Humanitario».

En la ceremonia de ascensos Duque también destacó la creciente importancia de las mujeres en las Fuerzas Armadas y citó el caso de Angie Carolina Celly Abril, de 21 años de edad, que este viernes se convirtió en la primera subteniente de la Infantería del Ejército.

«Este es un Gobierno que ha querido empoderar a la mujer colombiana. Tenemos la primera mujer vicepresidente de nuestra historia, tenemos por primera vez un gabinete paritario, tenemos aquí mujeres exitosas con arrojo, con patriotismo, con heroísmo, que nos deben motivar», concluyó Duque.

Duque oficializa ascenso militares y cierra un capítulo de «falsos positivos».

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