Economía circular, un modelo que beneficia a las empresas y al medio ambiente

Migrar hacia un modelo inspirado en los ciclos de la naturaleza ayuda a generar más ganancias en el sector económico y al mismo tiempo mitigar el impacto contra el planeta.

Por María Paula Suárez Navas

Históricamente en el mundo los procesos productivos se ha llevado a cabo de una manera lineal que implica tomar, hacer y desechar, un modelo que se basa en disponer de grandes cantidades de energía y otros recursos baratos por su fácil acceso, tomados de la naturaleza. Economía circular, un modelo que beneficia a las empresas y al medio ambiente.

Este modelo económico, que además se caracteriza por dejar residuos en cada parte de su cadena, que no pueden ser asimilados de nuevo por La Tierra, nos ha llevado al punto de comenzar a presenciar el calentamiento global y algunas de sus consecuencias.

Sin embargo, existen otros modelos productivos más amigables con el medio ambiente como el de la economía circular, con cuyas estrategias se pretende conseguir que los productos, sus componentes y los recursos empleados en general mantengan su utilidad y valor en todo momento, como ocurre en la naturaleza donde jamás hay residuos porque todo es aprovechado por el entorno.

En ese sentido hay un ejemplo palpable de cómo la economía circular ha beneficiado a cientos de empresarios y ha logrado mitigar significativamente el impacto al medio ambiente. Se trata del Programa Red de Empresas Sostenibles, RedES-CAR, implementado por la Facultad de Administración de la Universidad de Los Andes y la Corporación Autónoma Regional (CAR), con incidencia en Cundinamarca y parte de Boyacá.

El programa se ha basado en trabajar tres estrategias puntuales con 350 empresas de diferentes sectores económicos que tienen que ver con encadenamiento productivo, la simbiosis industrial y la gestión integral del agua. Dentro de estas hay 28 organizaciones ancla que replican el modelo con sus proveedores, lo cual potencializa el impacto.

“Lo que se pretende es que las empresas trabajen de forma colaborativa entendiendo que no solo es importante que sean eficientes con el uso de agua en sus procesos, sino que tengan una compresión completa del territorio y de las empresas que hacen parte de este. Se trata de una mirada mucho más territorial que invita a las empresas a salirse de las redes de su empresa y pensar cómo trabajar con otras organizaciones, porque se pueden aliar para hacer, por ejemplo, un uso más eficiente del recurso hídrico si es que comparten la cuenca de un río”, explica Juanita Duque Hernández, coordinadora del proyecto de la Universidad de Los Andes.

Gracias a la estrategia de simbiosis industrial se tienen ejemplos de empresas cuyos resudios se convierten en materia prima de otras. Por ejemplo, la borra del café se convierte en un excelente insumo para el control de olores de una empresa avícola, y los desperdicios que quedan tras la fabricación de suelas de zapatos se pueden usar para hacer guantes de látex.

Sin embargo, Hernández afirma que el éxito del programa radica en el cambio de paradigma que las personas tienen en el aspecto personal.

“Que cada persona implemente y haga, la idea es empoderar a las personas para que aprendan las herramientas y conceptos y los pongan en práctica. Que midan sus procesos, que aprendan a hacer un eco mapa, esto genera un proceso de cambio a nivel de persona que es muy importante para lograr la optimización y eficiencia en las empresas. Tu puedes convencer al gerente, pero si al final el que ejecuta no cree en el tema la intención va a quedar frenada. Eso es un factor clave y diferenciador del modelo. Las empresas tienen los expertos, nosotros solo propiciamos un ambiente de cambio”, explica.

Los resultados alcanzados

Las empresas que se han unido voluntariamente al proyecto desde el 2013 han logrado beneficios económicos superiores a $33.658 millones de pesos, haciendo inversiones que se recuperan en promedio en 13 meses, al estar basadas en iniciativas de producción más limpia (PML) y simbiosis industrial (SI) con ahorros económicos sustanciales.

En términos ambientales, los proyectos formulados e implementados han logrado reducir el consumo de agua en 1´501.506 metros cúbicos por año, lo equivalente a abastecer 33.088 personas en el mismo periodo de tiempo.

Las empresas también han logrado disminuir sus residuos hasta en 28.827 toneladas por año, lo que equivale a evitar los desechos generados por más de 92.993 personas al año.

 En cuanto a la optimización del consumo energético se han ahorrado 13,04 millones de kwh por año, lo que permitiría abastecer de energía a más de 6.713 hogares.

También se ha hecho una reducción en agroquímicos de 965 toneladas por año y se han evitado emisiones de 67.006 toneladas de CO2 que equivalen a retirar de circulación más de 10.447 vehículos cada año.

Economía circular, un modelo que beneficia a las empresas y al medio ambiente

 

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