Postales desde Puente Aranda

Por Eduardo Arias

No debe ser sencillo calcular el número de hectáreas de tejas de cinc que cubren muchos de los tejados de Puente Aranda. En esta localidad, donde se asentó gran parte de la industria de la ciudad, cientos de fábricas y bodegas de bodegas conviven con los barrios residenciales y las zonas de comercio (son famosos sus outlets de ropa y zapatos), que hacen de esta una de las localidades más activas y movidas de Bogotá.

Puente Aranda se extiende desde la calle 22 hasta la autopista Sur y de la carrera 30 hasta la avenida 68 (es la localidad 16 de Bogotá), nació y creció en la antigua hacienda de Aranda, también conocida como el Techo de los Jorges, nombre que a su vez explica el origen del nombre del antiguo aeropuerto de Bogotá, del antiguo hipódromo que hoy es estadio de fútbol y del barrrio que lo rodea. En aquellos muy lejanos tiempos del siglo XVI esta era una zona de grandes humedales que atravesaban los ríos San Agustín y Chinúa, hoy conocido como San Francisco. Para atravesar estos humedales y los ríos, y así comunicar la ciudad con el occidente de la Sabana y con el puerto fluvial de Honda, a orillas del río Magdalena, se construyó un puente que se reconstruyó en 1768 y que estuvo allí hasta finales de los años 70, cuando se demolió para darle paso al sistema de puentes de la intersección de la calle 13, la avenida de las Américas y la carrera 50.

A finales de 2018 tuve la oportunidad de subir a la terraza de la antigua fábrica de Coltabaco –carrera 54 entre calles 5C y la avenida de las Américas–, donde cada año se lleva a cabo la Feria del Millón, y pude presenciar una vista de la ciudad que jamás había visto. Puente Aranda está lo suficientemente al occidente para que en una tarde despejada desde esa altura se tenga un panorama inigualable de los cerros orientales de Bogotá, desde Torca hasta las estribaciones del páramo de Sumapaz, así como los cerros que están detrás, tales como la Viga (detrás de Monserrate y Guadalupe) y el páramo de Cruz Verde, que se deja ver detrás del valle del río San Cristóbal o Fucha.

Aquella soleada tarde de sábado estaba a punto de caer el sol, y para el recuerdo, en una de las tantas carpetas de fotos que uno acumula en el disco duro del computador, están guardadas estas fotografías de la ciudad que hay más allá de los techos de las fábricas y de las bodegas. Postales de Bogotá desde Puente Aranda.

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