El riesgo tras el cierre de la compuerta II de Hidroituango

Hablamos con analistas y la gente de la zona, para quienes hay más incertidumbre que felicidad.

Por Natalia Martínez

Hoy se realizó el cierre de la compuerta número dos del proyecto de Hidroituango, la primera que se cierra con el fin de evitar los riesgos, luego de que se halló un socavón en  la montaña en la que se desarrolla la hidroeléctrica. Este sería el riesgo tras el cierre de la compuerta II de Hidroituango.

Desde entonces se decidió el cierre de la casa de máquinas y el Gobierno ordenó la creación de un puesto de mando unificado para revisar la seguridad de las comunidades aguas abajo del proyecto. 

Luego de los estudios, el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, señaló que el riesgo era mínimo y así inició un  nuevo capítulo en la crisis que comenzó el 28 de abril de 2018, cuando tuvo que inundarse parte del proyecto.

El cierre de la compuerta

Hacia las seis de la mañana, cinco personas se encargon de cerrar la compuerta número dos por la que transita el agua del río Cauca.

Los 1000 empleados que trabajan en el proyecto fueron evacuados desde la medianoche para salvaguardar su integridad; y en cuanto a la población civil, la EPM decidió restringir  la movilidad en torno al proyecto.

Sin embargo, las críticas sobre esta nueva maniobra no se hicieron esperar y preocupan a las comunidades que tienen dudas frente a la nueva decisión.

Isabel Zuleta, vocera del Movimiento Ríos Vivos, organización que ha hecho oposición al proyecto, señala que las comunidades que colindan el río sienten rabia, impotencia y no saben qué va a pasar con ellos.

“Tenemos un montón de emociones encontradas. Sentimos mucha rabia porque creemos que están jugando con nuestras vidas. Sentimos que nos están mintiendo, que están ocultando información”, señala Zuleta, quien indica que los alcaldes de los municipios afectados han emitido un parte de confianza y han pedido tranquilidad a la población.

Y es cierto. En las comunicaciones en redes sociales, EPM ha publicado los videos de los alcaldes de municipios como Valdivia, en donde piden  tranquilidad y serenidad, pero para los activistas, pobladores y académicos hay motivos para sentirse inseguros.

“Para nosotros es contradictorio que hayan evacuado a los obreros de la obra, pero que no haya evacuación de las poblaciones que están bajo alerta roja, y que la gestión del riesgo comunique algo opuesto. Esto nos ha generado muchas dudas e incertidumbre”, afirma Zuleta.

Y es que el riesgo les fue anunciado por dos académicos que trabajan en el proyecto desde mayo de 2018, cuando se presentó la emergencia, y que señalan que la montaña podría venirse abajo y ocasionar una de las peores tragedias no naturales de la historia.

El profesor de geología de la Universidad Nacional, Modesto Portilla, quien asumió la investigación del proyecto desde mayo del año pasado, indica, de manera clara, concisa y preocupante, que si se cierran las compuertas y se evacúa el agua, la montaña podría derrumbarse en cualquier momento.

“La montaña podría venirse abajo hoy, mañana, en un año o dos. El riesgo es inminente porque ya se comprobó que hay oquedad en la montaña y que el macizo rocoso está erosionado por el agua que lo golpea a presión”, señala el geólogo. 

Las comunicaciones oficiales

“Si usted se pone a analizar las comunicaciones de EPM y de la Ungrd, se contradicen. Uno no sabe si es que no entienden la situación o la entienden tan bien  que quieren confundir a la gente. Esto no se trata de un tema técnico, sino de sentido común, de quien sabe que el proyecto está mal desde su estructuración”, señala el profesor de la Universidad Nacional.

Por su parte, Zuleta señala que la información no ha sido precisa y que el sentimiento general ha sido de desconfianza con la empresa que lleva el proyecto adelante, pues no han querido reunirse con ellos desde 2012.

“Ahora se hicieron las reuniones sobre este asunto y no nos invitan. No sabemos si dicen la verdad. Sentimos una percepción de manipulación de la opinión pública, porque es claro que su prioridad número uno es salvar el proyecto y no proteger la vida de la comunidad.

Sobre esto, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, señaló en rueda de prensa que las prioridades son tres: la preservación de la vida de las comunidades, el medioambiente y salvar el proyecto, pero para el geólogo esto no es cierto.

¿Qué deberían hacer?

Portilla, que ha desarrollado dos documentos de tipo académico sobre el tema, señala que hay cosas que debieron hacerse para disminuir considerablemente el riesgo para las comunidades y el medio ambiente.

“Hidroituango debió emprender las cuatro medidas para mitigar el riesgo: evacuar ordenada y concertadamente a las comunidades, bienes y servicios existentes en la zona de influencia del proyecto hidroeléctrico a lo largo del río Cauca entre Liborina y Caucasia/Nechí, desde el 28 de abril de 2018. Segundo, reforzar el macizo Rocoso con inyecciones de concretos especiales y estabilización de laderas del cerro El Capitán, donde están los túneles y casa de máquinas. También se debe desmantelar el muro hasta la cota 389, desde donde quedó mal hecho, en lo que llamaron maquiavélicamente ‘lleno prioritario’ para esquivar las normas técnicas al respecto. Y por último, haber iniciado los trabajos de construcción de nuevos túneles de forma técnica, segura y con la suficiente sección transversal para desembalsar el agua de la represa”, apunta el académico.

Por ahora, resta esperar el comportamiento de la montaña y según lo que suceda, EPM evaluará si cierra otra de las compuertas de la casa de máquinas, para decidir si el proyecto seguirá adelante.

 

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