¿Por qué las muertes de los líderes sociales y defensores de los DD.HH.?

Actores armados pagos para hacer sicariato, rencillas políticas y fenómenos de represalias contra líderes y defensores de los derechos humanos por asuntos de tierras son algunas de las razones de los asesinatos

Por Natalia Martinez

Luego de la firma de los acuerdos de paz con las Farc, se prometió a los colombianos que el conflicto más largo y sangriento de Latinoamérica terminaba. Las cifras de reducción de muertos en combate y de desplazamiento forzado reafirmaron esta postura y el ambiente parecía ser pacífico.

Sin embargo, la deuda que tiene la paz de Juan Manuel Santos, además de una efectiva implementación de los acuerdos, es con los líderes sociales y defensores de los derechos humanos. El asesinato que pareciera sistemático y sin resolución judicial de casi 400 personas deja a Santos con las manos no tan limpias en cuestiones de paz con los civiles.

Luego del que pareciera un recrudecimiento de este fenómeno de muerte sistemática, el presidente convocó a su ministro de Defensa con el ánimo de citar a una reunión para establecer una comisión, en la que se debatirá el porqué de la situación. Luego, se hará otra reunión para crear una nueva comisión que diga qué hacer al respecto. Una tarea bastante dispendiosa, que más bien parece haberle quedado grande al Gobierno.

A un mes del cambio del Ejecutivo, con la posesión de Iván Duque, quien gobernará hasta 2022, la situación es incierta para las personas que han hecho de su vida la lucha por los derechos y por sus comunidades. Un manto de incertidumbre se genera por las inclinaciones ideológicas del nuevo gobierno, lo que hace pensar que el conflicto podría recrudecerse por cuestiones políticas.

No deja de extrañar que 63% de los casos de asesinato a líderes y defensores de los derechos humanos estén localizados en el Pacífico, en zonas con tendencias políticas de izquierda, lo que hace pensar a muchos que los crímenes tienen connotación política y revancha electoral.

Sin embargo, para Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, esta aseveración puede no tener tanto de cierto.

“Las cifras de líderes asesinados tienden a diferir mucho. Lo que sí tenemos claro es que cerca de 65% de los  asesinados hacen parte de tres perfiles: reclamantes de tierras, personas que querían participar en política y personas que se oponen a economías ilegales en los territorios, caso como el de la profesora Deyanira Ballesteros, que fue amenazada porque les estaba diciendo a los muchachos que no consumieran drogas y que no se vincularan a las organizaciones delincuenciales. Entonces, decir que es con fines de sistematicidad política es hacer un análisis a la ligera”.

Para Ávila, los ataques que ha denunciado el movimiento Colombia Humana del excandidato a la Presidencia, Gustavo Petro, no se pueden establecer como sistemáticos.

“Claro que hay asesinatos que tienen un componente político, porque eran de líderes que querían hacer política. Los dos tipos que tenemos son, uno previo al plebiscito, es decir agosto y septiembre de 2016, y el segundo en febrero y marzo de este año por las elecciones, que fue donde se presentó el pico más alto. ¡Lo de enero y febrero de este año fue un líder social casi cada día!”, señala Ávila.

Para el politólogo, la tipicidad de los crímenes viene ligada al perfil de los líderes. “No puedo decir que haya sistematicidad de un grupo armado por matar líderes. Esto no es como en tiempos de Carlos Castaño, en donde decía que mataran a cinco comunistas y ya. Lo que sí hay que decir es que gente en la legalidad está pagando a los grupos como el Clan del Golfo o al Eln o a sicarios, para matar a los líderes que buscan la verdad, la reparación o que trabajan con restitución de tierras. Se trata de varios grupos, matando por varias razones”, afirma.

Las muertes de Luis Barrios y Ana María Cortés,  así como los ataques en municipios en donde ganó Petro en las pasadas elecciones, crearon la duda para quienes apoyaron a la Colombia Humana de si el fenómeno de la violencia se recrudeció en su contra con la victoria de Iván Duque y si es de carácter revanchista, pero para Ávila, esto no es del todo cierto.

Obvio que todo tiene algún carácter político, porque cuando se lidera una organización de tipo social, estás participando políticamente. Ahora, que si eran de la campaña de Petro y por eso los mataron, no, pues tenemos tres casos y hay que investigarlos”, afirma el politólogo.

“Lo que sí es cierto es que  hay unos sectores que odian el proceso democratizador que tuvo el proceso de paz.  Hay gente que no quiere que se devuelvan las tierras porque son los despojadores; hay gente que cree que los campesinos que estaban cerca de las zonas donde operaban las Farc también son guerrilleros… Entonces hay una gente envalentonada porque la derecha volvió a gobernar. En municipios como Cáceres o en el Bajo Cauca, hacer campaña por Petro, incluso por Fajardo, era sinónimo de ser guerrillero o traidor… Esa gente es la que está envalentonada”,  agrega Ávila.

Para el analista, Iván Duque recibirá un país que no está en conflicto. “No se puede negar que recibe un país mejor. Casi que ya se acabó el secuestro, el año pasado hubo alrededor de 180 casos, cuando los picos eran de 3000; recibe mejores cifras de desplazamiento, pero tiene que trabajar con el tema  de líderes sociales y 78 municipios que están muy mal en seguridad, como Tumaco, Argelia, entonces el nuevo presidente tiene que tomar un decisión y es si sigue el camino de la paz o se devuelve a la violencia y a la guerra, y el problema es que mucha gente que está con él quiere devolverse. Esta es la decisión que tiene que tomar”, finaliza.

A un mes de cerrarse el ciclo de Santos, Duque tendrá que asumir el tema de los líderes y la violencia que para el gobierno actual no deja de ser un lío de faldas y malos tragos.


Otros datos y cifras:

  • Desde la elección de Iván Duque, el 17 de junio, han sido asesinados 22 líderes y defensores de derechos humanos.

  • En este año, las organizaciones que reconocen como suyos a los asesinados son en su mayoría la Cumbre Agraria [Onic (17), Marcha Patriótica (16), PCN (3), Congreso de los Pueblos (2) y Ríos Vivos (2)] y la Confederación Comunal de Colombia (16).

  • Del nuevo partido Farc, se cuentan, aparte de los 70 militantes asesinados, 18 familiares.

  • Los conflictos por tierra, territorio y recursos naturales representan 83,19% de los asesinatos en 2018.

  • Otra de las causas que se registran de los asesinatos a líderes y defensores de derechos humanos es el conflicto relacionado con cultivos de coca (pactos de sustitución o erradicación forzada) que representan 12,6% del total.

  • Cabe destacar que en los departamentos donde más se presentaron homicidios fueron Cauca (18), Antioquia (18) y Norte de Santander (11).


 

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