“El cambio sin balas es más fácil”: Humberto de la Calle

El exjefe del equipo negociador del Gobierno en los diálogos de paz con las Farc habló con PUBLIMETRO sobre su aspiración a la Presidencia y las propuesta que les hará a los colombianos, más allá de la paz.

Por María Esperanza Arias Herrera

En Colombia se generó mucha expectativa alrededor de su postulación, ya que sería el candidato que haría de la paz su principal propuesta. Pero, Humberto de la Calle, ¿cuáles serán sus otros temas bandera de campaña?

Yo lo que pienso es que el acuerdo de paz se defiende por si solo. Los hechos son más elocuentes que las palabras: las Farc entregaron las armas, han entregado el inventario de sus bienes, se concentraron en las zonas veredales. Yo creo que en la práctica ambas partes están cumpliendo lo sustancial. Ahora, para mí lo que afronta Colombia no es tanto la discusión sobre el acuerdo, sino sobre las oportunidades que brinda el haber terminado un conflicto. No estar recogiendo muertos, sino pensando en los temas importantes para la gente de a pie y buscando caminos de transformación; eso es lo que realmente importa y, por eso mismo, sí me parece extraordinariamente descabellada la idea de dar marcha atrás y volver trizas el acuerdo. Desde esa perspectiva insisto: no es el acuerdo, es lo que sigue para Colombia lo que me interesa.

Entonces sus propuestas estarían enfocadas en la transformación del país para el posconflicto.

Yo diría que hay dos escalones: el primero son las ventajas que se derivan de no estar en una guerra. Voy a poner un ejemplo: todo el dinero que se gastaba en la lucha contra las Farc se puede conducir a la seguridad ciudadana. Eso, más la reactivación de uno de los renglones de la economía, como por ejemplo, lo que estamos viendo con el turismo.

Y el segundo paso sería el de buscar la reconciliación entre los colombianos. Lo que terminó fue la guerra, pero la paz apenas comienza y este es un proceso mucho más largo; este no es un tema solo de las Farc y Gobierno, sino un tema de la sociedad colombiana.

¿Cuál es su mayor temor ahora que decidió postularse como candidato a la Presidencia?

Mi mayor temor se centra en esa invitación de algunos a dar marcha atrás. Esa es una locura porque es generar opciones para nuevas formas de violencia. Yo creo que es una cosa muy descabellada. Yo noto una resistencia al cambio y me parece que los caminos que se le abren a Colombia no se limitan a lo que significa el acuerdo con ese grupo guerrillero.

¿Qué es lo que más le pide la gente que ha vivido en esos territorios que han sido víctimas del conflicto?

El razonamiento es el siguiente: estamos en paz, los niños juegan en la calle, hemos sacado las mecedoras a la calle y nos tomamos unos roncitos hasta las 10 de la noche y no nos mata nadie. Pero, ¿qué sigue? Lo que sigue es, por ejemplo, para los pequeños campesinos, vías terciarias. En zonas urbanas necesitan, por ejemplo, la jornada única porque a las madres les preocupa que sus hijos queden libres en la tarde y puedan quedarse haciendo cosas indebidas. En Kennedy la preocupación que hay son las peleas de las barras bravas. Ahora, todo colombiano así tenga empleo seguro por la mañana se levanta con el miedo de que podría perder el trabajo. Todo el mundo con el que he hablado entiende que son muchas las oportunidades que brinda el no estar disparando todo el día.

¿Cómo se está preparando para atacar o responder a quienes lo criticarán por el proceso de paz?

Lo que ha ocurrido en Colombia a partir del 2 de octubre es la polarización que conocemos: críticas a los acuerdos, gana el no, hacemos un nuevo acuerdo, pero continúa la polarización. Yo creo que lo que va a pasar en Colombia es que los hechos van a ir mostrando cada vez mayor grado de compromiso de las Farc con su tránsito a la vida civil. Por lo tanto, mi impresión es que el escepticismo va a bajar.

También tengo la convicción absoluta de que lo que se logró fue muy importante para Colombia. Esta fue una guerra de 8 millones de víctimas, 260 mil muertos de los cuales el 80 % eran población civil, 7 millones de desplazados y haber terminado esa carnicería es algo que yo he defendido y seguiré defendiendo.

Muchos dicen que su Gobierno será la continuación del Gobierno de Santos y, para muchos, eso es algo negativo. ¿A ellos qué les responde?

Yo tengo una gran dosis de agradecimiento con el presidente Santos, me llamó a esta tarea que para mí es histórica y compromete el resto de mi vida y no voy a cambiar esa lealtad por unos votos más o unos menos. Lo que sí debo decir es que yo soy responsable frente a lo acordado y a las conversaciones. Siento que no solo cumplía un deber con Santos sino con toda la sociedad colombiana. Yo estuve en La Habana defendiendo el derecho de los colombianos a tener paz y eso está muy por encima de un gobierno.

De igual manera, ¿qué mensaje les envía a quienes lo han apoyado y a quienes no?

Mi primer mensaje es que no podemos desistir, que no podemos dejar que se vuelva trizas lo acordado, que esta es una oportunidad y tenemos que seguir caminando en la búsqueda de la transformación de esta sociedad para hacerla más equitativa, romper las brechas de pobreza que hoy existen y para darle respuestas reales a los colombianos. El cambio sin balas es más fácil.

¿Por qué aún no se define por un partido? ¿Qué pasó con el Liberalismo?

Yo he pertenecido al Partido Liberal, muchas veces en posiciones críticas, pero más que eso practico la filosofía liberal. Luego, para mí sería muy importante el apoyo del Partido Liberal, pero también he dicho que eso depende de algunas reglas que aún no son conocidas. Las reglas serán dictadas el 28 de septiembre en el Congreso Liberal. ¿Y yo qué espero? Esperaría primero que si la decisión que se toma es la de una consulta, que sea sobre la base de amigos de la paz, de personas que practiquen en profundidad la filosofía liberal de la no discriminación por ninguna razón, de quienes también se comprometan a una lucha contra la corrupción. Yo quiero recibir el apoyo de ese partido, pero tengo que esperar al 28 de septiembre.

¿Ha pensado en una coalición más adelante?

Me parece que hay que hacer una coalición enorme. Eso quiere decir que no son solo los partidos, también tienen que estar los ciudadanos, los movimientos, los estudiantes. Esa coalición debe lograrse antes de la primera vuelta porque el riesgo de dispersión es muy grande y entonces tendríamos una segunda vuelta que no es el que yo desearía para Colombia.

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