Nuevo proyecto de urbanización deja sin aire al bosque Bavaria

La semana pasada, el alcalde Enrique Peñalosa le dio vía libre al Plan Parcial Fábrica Bavaria

Por Pamela López

Sin importar el frío, el ruido de los carros y la poca luz, los vecinos del bosque Bavaria, como lo han nombrado, han realizado dos plantones este mes con el fin de salvarlo. Para ellos, el Distrito no está interesado por el ambiente de la ciudad y mucho menos por lo que representa esta zona verde en la localidad de Kennedy, una de las más contaminadas en Bogotá.

En el bosque Bavaria, en donde estaba la antigua fábrica, se plantaron hace más de 40 años varios árboles que se convirtieron en un ecosistema clave no solo para los vecinos de este sector, sino para todos los capitalinos. La polémica surge porque la semana pasada el alcalde Enrique Peñalosa firmó el decreto que le da vía libre al Plan Parcial Fábrica Bavaria: un desarrollo urbanístico que contará con un parque, espacio público y lo más importante, un proyecto de viviendas.

Para la comunidad esto representa la tala de 25.000 árboles que hay en la zona y la conquista del cemento. “Queremos aclarar que no estamos hablando de 350 lechugas, estamos hablando de que el pulmón de Bavaria son más de 25.000 árboles. Este es un ecosistema urbano que el Distrito omitió en su diseño de desarrollo estructural; es un ecosistema urbano que existe. Si bien es cierto que es un predio privado, los árboles no lo son y el medio ambiente no es particular, es de todos. Esos árboles brindan 900 toneladas de oxígeno contra 850 toneladas de CO2”, aseguró Alexandra Roa, líder comunitaria del sector de Marsella.

Francisco Castañeda, edil de la localidad de Kennedy y quien ha trabajado de la mano con la comunidad para detener lo que han denominado ‘arboricidio’, aseguró a PUBLIMETRO que  se defenderán desde todas las instancias: “Tenemos dos vías por las que vamos a responder. Indudablemente una es en la calle, seguiremos con los plantones y otras actividades. Lo otro son las acciones legales, así que vamos a interponer una tutela y una demanda ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca donde vamos a intentar detenerlos. La próxima semana iniciaremos con esas acciones legales”.

Para Roa, así como para los demás miembros de la comunidad, el Distrito no los ha escuchado: “Nos oponemos a que el desarrollo urbano tenga que absorber el bosque, por eso vamos a iniciar acciones populares con el fin de proteger el medio ambiente de un desarrollo urbanístico que no trae consigo un estudio técnico de impacto ambiental. El Distrito no se tomó la molestia de hacer un inventario de las especies o un estudio de fauna y flora que son importantes para tomar una decisión de tala. Es más, el concepto técnico que emitieron dice que los árboles están en estado regular y el manual de silvicultura de Bogotá dice que para la tala de un árbol este debe estar sin vida, pero si está en estado regular debe buscar su recuperación, entonces la Secretaría de Ambiente lo que hizo fue un daño ambiental en donde la compensación fue el dinero y no pensaron en el ambiente”.

Agregó además que “queremos que se suspenda la tala y los proyectos, y nos sentemos en una mesa de concertación, pero buscamos que se respete el bosque. Este no es un problema de un barrio, es de todos los bogotanos”.

Plan Parcial Fábrica Bavaria

La Secretaría de Hábitat tiene claro que los habitantes de la localidad desarrollarán cada ocho días plantones para defender el bosque. Sin embargo, el proyecto va y el decreto ya está firmado.

PUBLIMETRO habló con la cabeza de la entidad, María Carolina Castillo, quien comentó que “tras la adopción del decreto entendemos que hay que incorporar esa pieza de ciudad  al desarrollo urbanístico y de vivienda que tiene el sector. Este proyecto viene con una carga interesante y es que 45% será espacio público, 20% de suelo para vivienda de interés prioritario y social, tendrá un parque, vías barriales y de acceso, y suelo para un colegio”.

Por supuesto, el tema que preocupa es la tala de árboles que se dará para desarrollar el proyecto. La comunidad comentó a este medio que jamás les presentaron los estudios de la Secretaría de Ambiente y que “los espacios de participación ciudadana eran un juego”.

Frente a esto, Castillo comentó que “la comunidad sí conoció el estudio y lo presentamos a instancias de la Personería, acudimos a un espacio complementario de participación ciudadana, más allá de lo estipulado por la ley, por solicitud de la comunidad para darles todas las garantías. Tuvimos tres audiencias en el salón comunal del barrio Marsella, además de sesiones constantes de trabajo en la personería donde se presentó y entregó la presentación y los documentos de soporte de cada una de las tomas de decisiones tanto de lo ambiental y de movilidad, que es tal vez lo que más les genera mayor preocupación”.

La funcionaria agregó que “de 3500 árboles que se tienen identificados, que van a ser validados una vez se vayan a intervenir, se tiene previsto que se deben reponer mínimo 9500. Advertimos que el plan, al contrario de lo que piensa la comunidad, va a generar mayor aporte de especímenes arbóreos nativos, mejores para nuestro suelo y para la generación de una capa vegetal, y una adaptación para la vida urbana”.

Castillo agregó que por ahora “el proyecto no tiene promotor. Lo primero que se tiene que hacer es un licenciamiento de urbanismo, que puede durar entre seis y diez meses. Luego de contar con la licencia de urbanismo, cuando se cumplan con todos los criterios que prevé el plan parcial, pueden empezar a trabajar en el proyecto de vivienda. Lo defenderemos en todas las instancias”.


P&R

Johan Avendaño

Doctor en geografía y director de la especialización en geografía de la Universidad Central

¿Qué implicaciones tendría la tala del bosque para Bogotá?

Hay que tener en cuenta que en todas las ciudades se generan islas de calor y en este caso en Bogotá, y más por la altura en la que nos encontramos, se genera ese fenómeno climatológico artificial. Se genera una transformación del clima y hay un aumento de temperatura, entre uno, dos o tres grados, entonces la ciudad por sus características tiene una isla de claro muy grande.

Lo que puede compensar el aumento de temperatura es, por supuesto, la generación de áreas verdes ya sea con especies nativas o foráneas, o sino la temperatura interna de la ciudad se verá afectada. Si lo vemos desde esta perspectiva, tumbar cualquier mancha verde de la ciudad es una muestra clara de la debilidad de la política distrital a la hora de afrontar el cambio climático. Seguramente los árboles de esa zona han servido de barrera viva para mitigar los efectos de calor, ruido y contaminación.

¿Existen posibilidades para la zona? 

Debería pensarse en un plan de contingencia para fortalecer este tipo de áreas. No existiría, desde ningún punto de vista, la posibilidad de reemplazar esa área verde en ningún lugar de Bogotá.

Es decir, estaríamos perdiendo la dimensión total que está allí así estén los árboles enfermos o se vayan a quebrar, en fin. Una mínima intervención que se haga está generando una transformación que va a impactar los beneficios que se revciben en un mediano plazo con la presencia de ese bosque. Pero vemos que la política distrital, en este caso, busca áreas para urbanizar en detrimento de las mejoras ambientales.

PUBLIMETRO

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