¿Cultura o crueldad? Las dos caras de la tauromaquia

En la capital de Colombia se volvió a encender la polémica alrededor de la llamada fiesta brava, popular tradición en países como España y México, pero que cada vez tiene más detractores. Análisis de PUBLIMETRO

Por Catalina Forero Ruiz

Modificados genéticamente durante décadas para hacerlos más bravos, los toros de lidia la pasan tranquilos en el campo, alimentados con la mejor comida, bebiendo el agua más pura y recibiendo mejores cuidados que los que podría tener jamás otro animal… Una calidad de vida envidiable, por la que después tendrán que pagar un alto precio: morir por la estocada final de un torero.

Es esta suerte la que justamente ha dividido por años las opiniones sobre esta tradicional práctica que tiene su origen en España. Sus defensores se aferran a la tradición, mientras que sus detractores reclaman por el trato al que son sometidos los animales.

Solo en ocho países en el mundo se permiten actualmente las corridas de toros, (con algunas restricciones), que son Colombia, México, Ecuador, Venezuela, Perú, Francia, Portugal y, por supuesto, España, donde se originaron.

Es precisamente en Bogotá, donde está la más reciente polémica. La mítica plaza La Santamaría reabrió hace unos días sus puertas para este espectáculo, después de que la Corte Constitucional tumbara el decreto que la había mantenido cerrada durante un lustro.

Las protestas de los antitaurinos no se hicieron esperar. Las afueras de la plaza se convirtieron en escenario de violentos enfrentamientos entre los manifestantes y los centenares de policías que custodiaban este polémico retorno. Decenas de personas se congregaron frente al emblemático escenario bogotano para reclamar la decisión, en una protesta que los manifestantes planean seguir durante toda la temporada de cinco corridas (Ver: Protestas en Bogotá contra las corridas de toros)

Algunos grupos animalistas son radicales y piden la prohibición de ‘la fiesta brava’ y acabar con lo que consideran maltrato animal, otros son más moderados y piden que al menos no se sacrifique al toro. (Ver: Los extraños argumentos jurídicos y éticos de los taurinos)

Por su parte, el Gobierno colombiano podría estar cediendo ante la presión y las demandas interpuestas por la ciudadanía, pues el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, anunció que el 20 de marzo presentará un proyecto de ley para prohibir las corridas de manera definitiva en todo el país.

Al respecto, Andrea Padilla, vocera de AnimaNaturalis, que hace parte del colectivo ‘Colombia sin toreo’, que está detrás en este proyecto de ley afirma que:

“Yo sigo siendo muy escéptica frente a la voluntad del Congreso, que es muy taurino, pero que además todavía tiene muchos compromisos electorales amarrados a festejos populares en las regiones. Entonces, si avanza un proyecto de ley, relacionado con corridas de toros arrastra necesariamente todas las demás actividades con animales… que es la ley contra el maltrato animal. Entonces, me parece que sigue siendo una posibilidad remota. Ahora hay un nuevo escenario, que no es que sea muy esperanzador, pero sí novedoso, y es que este proyecto de ley sería presentado por el Gobierno Nacional, eso, por supuesto, enfilaría las apuestas políticas de los partidos de una manera distinta”.

Pero lo que está sucediendo en Colombia no es exclusivo, situaciones similares se presentan en distintos lugares en los que se llevan a cabo este y otros espectáculo similares.

Como es el caso de Ecuador. Allí se sometió a votación popular la regulación de las corridas de toros y la mayoría de cantones votó a favor del eliminarlas, sin embargo, el Gobierno no lo hizo directamente, sino que lo sometió a una votación en el Congreso en la que se determinó la eliminación de la estocada final.

En México, por otro lado, aunque existen leyes de protección animal en cada uno de los estados, pero las corridas de toros y las peleas de gallos están enmarcados dentro de una “excepción”, contra la que los antitaurinos están dando la pelea.

Los taurinos han vivido de las excepciones legales. En esas leyes se establece como un delito cualquier actividad que lesione a los animales y se establecen penas severas, incluyendo cárcel para quien maltrate o dé muerte a un animal. Sin embargo, en estas leyes se ponen como excepciones a las peleas de gallos y las corridos de toros, lo que significa una grave incongruencia, que se ha dado con la excusa de que es un tema tradicional y cultural”, explica José María Férez, vocero de @Antitaurinosmex.

Según explica la concurrencia a este tipo de espectáculo está en declive, y las plazas siempre se van a pérdidas, lo que para ellos es una clara señal de que la sociedad mexicana ya no acepta de la misma manera esta actividad y una razón más para luchar contra su realización.

“Ahora la Constitución Política de la Ciudad de México, que se acaba de aprobar, aclaró que todos los animales son seres sintientes y eso nos pone a la altura de países como Alemania y Austria, que contemplan esto dentro de sus Constituciones. Lo que vamos a proponer ahora es que, cumpliendo con esto, todos los animales, sin excepción sean considerados”.

¿Por qué es una tradición que no se acaba?

Entre odios y amores, la tauromaquia ha logrado sobrevivir, expandiéndose y transformándose durante siglos. El imponente ritual del encuentro entre el toro y el torero sigue entreteniendo a públicos de varios países del mundo.

“Si la sociedad no las quisiera, las corridas de toros ya se habrían acabado hace mucho tiempo, así como ha pasado con otras tradiciones”, afirma José María Ramos, director de Aprende de Toros, empresa experta en turismo taurino y experiencias con toros bravos en España.

 Ramos agrega que los antitaurinos han existido casi desde el origen mismo de las corridas, empezando por la Iglesia, pero la voluntad de los pueblos se ha impuesto sobre las prohibiciones. “La Iglesia Católica ha estado en contra de los toros, ha habido papas que han prohibido los toros. Ha habido reyes que han prohibido las corridas de toros, pero siempre el pueblo intentaba hacer otro tipo de cosas para seguir haciendo fiestas con toros”, agrega.

El experto explica que existen sectores de taurinos de corrientes más modernas, afines a la idea de no sacrificar el toro al final de la corrida, o de, al menos no hacerlo en la plaza, como parte de un espectáculo. Sin embargo, aclara, esto contrasta con los más puristas, que opinan que es esa la esencia de la faena.

“Yo estoy de acuerdo con que hay que modernizar un poco las corridas”, y explica que entiende el malestar de los antitaurinos, “La gente está muy en contra, sobre todo de ese acto final, pero lo cierto es que otros animales mueren en condiciones infinitamente peores, aunque nadie lo ve. La muerte del animal en la corrida “es un acto difícil de entender… pero digamos que el toro de lidia está creado para eso”.

El trasfondo político no se queda por fuera. “Estamos en una época en la que se están utilizando muy políticamente las corridas de toros”.

No se puede dejar de lado que existe toda una industria que gira alrededor de los toros, y que mueve cifras de dinero exorbitantes, además de poderosas influencias que constituyen uno de los poderes más arraigados de la tauromaquia.

“Para ser antitaurino tienes que conocer muchas cosas, para tener argumentos. Es una corriente, es una moda, es una estrategia política para traer votos, porque (la tauromaquia) mueve una economía brutal, hay una cantidad de puestos de trabajo tremenda. Mueve mucho más dinero del que la gente se imagina”, afirma Ramos.

“Al final, siempre que haya un colectivo grande de personas sensatas, normales, que tengan una familia y que tengan una vida, sea a nivel religioso, a nivel de artes, o al nivel que sea, en el que a tanta gente le guste algo, eso hay que respetarlo. Puedes no estar de acuerdo, puedes no aportar, puedes no querer participar, pero ir en contra de algo así no está bien”, concluye el experto en toros.

 

"Las Fiestas de San Fermín en Pamplona. Ese es el espectáculo taurino más visto del mundo. Si en Pamplona no hubiera encierros con toros, Pamplona no generaría el dineral que genera el ocho días"

José María Ramos, director de Aprende de Toros, empresa experta en turismo taurino y experiencias con toros bravos en España.

 

 

Los países en donde hay corridas de toros

 

  • Colombia: actualmente están avaladas las corridas de toros, pero el Gobierno alista un proyecto de ley para acabarlas.
  • Ecuador: el país votó en un referendo que contemplaba su regulación y se logró que en algunos cantones ya no se sacrifique al toro.
  • Venezuela: las corridas de toros están consideradas dentro de la Constitución como patrimonio cultural.
  • Perú:  allí está la Plaza de Toros de Acho, la más antigua de América, cumplió 251 años de fundada 30 de enero.
  • México: en cinco estados la tauromaquia está declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial.
  • Francia: desde agosto de 2016 la el Consejo de Estado francés ratificó la decisión que tomó un Tribunal de París y retiró a la tauromaquia de la lista de protección del Patrimonio Cultural Inmaterial.
  • España: aunque la tradición nace en el país ibérico en el siglo XVIII y existe una amplia cultura al respecto, hay ciudades, como Barcelona, en las que está prohibida ‘la fiesta brava’.
  • Portugal: En la mayoría de las plazas portuguesas no está permitido sacrificar el toro frente al público

 

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