Bicicorredores gratuitos podían seguir abiertos: análisis

Expertos abrieron la posibilidad de que los bicicorredores públicos cerrados en junio podían mantenerse abiertos y tenían un uso mucho mayor al que la Alcaldía planteó.

Por Juan Manuel Reyes Fajardo

Una de las mayores paradojas de Bogotá fue que el alcalde Enrique Peñalosa, acérrimo defensor de la bicicleta, ordenara el pasado 24 de junio el cierre de los bicicorredores para préstamo gratuito de bicicletas que la administración distrital de Gustavo Petro había instalado en 2013.

Según Peñalosa y el director del IDRD, Orlando Molano, los corredores en distintos sectores de Bogotá no tenian el suficiente número de usuarios para poder justificar el préstamo gratuito de bicicletas. Las cifras, ampliamente difundidas por la Alcaldía, mostraban que pocos bogotanos usaban el sistema.

Por ejemplo, el corredor de la Carrera Séptima entre calles 11 y 24, en la zona peatonalizada del centro de Bogotá, tenía un uso reducido. Según las cifras difundidas por el IDRD para justificar el cierre, el carril de la Séptima solo recibía 312 personas al día, o poco más de 3 usuarios por bicicleta. Así mismo, el secretario de Movilidad Juan Pablo Bocarejo aseguró que cada uno de estos viajes costaba más de 8800 pesos por recorrido.

Pero, según el investigador de la Universidad Nacional Juan David García, estas cifras son erróneas. En un análisis publicado por el sitio web La Silla Vacía, García identificó serias discrepancias entre esta cifra, que apuntarían a la cancelación del programa por motivos políticos más que económicos.

Cifras divergentes

Según cifras del IDRD divulgadas por García, los bicicorredores públicos tenían un número mucho mayor de usuarios al indicado al momento del cierre. El corredor de la Séptima, según estas cifras, tenía un promedio de 906 usuarios diarios, una discrepancia casi tres veces superior.

Circunstancias similares se ven en el uso de los corredores de Parque el Virrey, Mundo Aventura (Carrera 71D entre Avenida Las Américas y el centro comercial Plaza de las Américas) y Ciudad Universitaria, en un programa conjunto con la Universidad Nacional.

Para Eduardo Sánchez, investigador en movilidad, la discrepancia era evidente. “Solo era pararse en la Carrera Séptima. 312 usuarios en un día son uno cada dos minutos, en promedio. Es posible que en las horas valle se viera ese promedio, pero cuando salían las universidades el sistema no daba abasto. Lo mismo ocurría con las bicicletas de la Nacional”, analiza.


La cifra

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Personas usaban a diario el sistema de bicicorredores gratuitos de la Alcaldía, según cifras divulgadas por La Silla Vacía. Las cifras difundidas por el IDRD en julio eran de 675 usuarios diarios.


Los costos para el Distrito

Otra divergencia se daba en el costo por usuario. Mientras Bocarejo aseguró que cada viaje costaba unos $8.800, García encontró que el presupuesto total de $3505 millones del programa en cuatro años daba un costo definitivo de 3632 pesos por pasajeros, el 41% de lo que aseguraba el secretario de Movilidad.

“A eso hay que sumarle que el presupuesto incluye el costo de las bicicletas, un gasto único. Es posible que el costo fuera inferior a $3000 por usuario. Puede ser más costoso que un TrasnMilenio, pero es similar a lo que cuesta un sistema similar en el mundo como los existentes en Nueva York y Madrid”, dice Sánchez.

Según el analista, una posibilidad hubiera sido obtener patrocinio para los bicicorredores. “En Nueva York las bicicletas gratuitas tienen financiación de Citibank. Cabe esperar que la empresa privada hubiera podido sportar parte de los $800 millones anuales que costaba, en vez de cerrar el sistema”, asegura.

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