“Yo solo pido que me dejen trabajar”: guerrillera de las Farc

‘Mónica Suaz’, el nombre de guerra que esta mujer ha usado durante los 21 años que lleva en la guerrilla, teme ser señalada por su pasado cuando regrese a la vida civil.

Por Esperanza Arias/Publimetro
La cifra:

‘Mónica’ ingresó a las Farc hace 21 años, cuando apenas tenía 16.

Tiene 37 años, es miembro del frente 26 de las Farc y hace cinco años es la compañera de su líder, el comandante de dicho frente, alias ‘Giovanny’.

A los 16 años decidió ingresar a la guerrilla porque la situación económica de su familia no era la mejor. Nadie la obligó, dice que fue decisión propia. Después de ver a varios miembros de las Farc pasearse por su pueblo, El Castillo, en Meta, creyó que lo mejor era irse con ellos y defender a su pueblo desde la clandestinidad.

Los guerrilleros tienen miles de historias que contar, sobre los años de conflicto, los ataques, los compañeros que murieron, sus puntos de vista sobre la guerra… Pero, tal vez, la historia que más se repite es la de la pobreza que los impulsó a hacer parte de las filas guerrilleras cuando aún eran niños.

La mayoría de ellos se hicieron miembros de las Farc sin haber cumplido los 18 años y cuando se les pregunta por las razones dicen, con pleno convencimiento, que no fueron reclutados a la fuerza, que lo hicieron por decisión propia.

‘Mónica’ no es la excepción. “Me metí por la situación económica que vivía, igual que ahora. Las cosas no han cambiado nada”, manifestó a PUBLIMETRO.

Aseguró que cuando era pequeña no soñaba ni con muñecas o con juguetes. “Cuando estaba pequeña soñaba con vivir bien, tener todo lo necesario para vivir. No como vivían otras personas, como los vecinos, que a veces no tenían con qué comer, o tenía que ir el jueves o el viernes a sacar prestado para comprar un paquete de pasta o una panelita”, señaló.

Mientras miraba a la cámara se le notaban los nervios. ‘Mónica’, a pesar de llevar dos décadas en la guerrilla, es pasiva, humilde, trabajadora. Sonreía apenada cuando le preguntaban si podían entrevistarla y se encogía de hombros.

Le gusta divertirse con sus compañeros y aprovechaba el cese al fuego para jugar vóleibol.

Se le notaba en la mirada el deseo de ser madre, pero recordó que en la guerrilla tener hijos no está permitido porque los pequeños correrían riesgo y las mujeres no podrían concentrarse en su labor.

También reconoció a PUBLIMETRO que los embarazos eran interrumpidos aunque la guerrillera estuviera o no de acuerdo con el aborto. Si el procedimiento era sencillo se practicaba en la selva, sino, se enviaba al centro de salud del pueblo más cercano.

Su vida en la guerrilla tampoco ha sido fácil. Los dos compañeros que tuvo antes de ‘Giovanny’ murieron en combates con el Ejército.

Por eso ahora que está cerca de la reincorporación a la vida civil se ilusiona con la idea de vivir diferente, lejos de la violencia y dedicada al campo.

“Entonces, uno piensa siempre en vivir bien, tener todo cómodo. Pues tampoco pensar en grande, pero sí lo normal para el ser humano”, agregó.

Su mayor temor es llegar a ese momento y ser rechazada por haber sido guerrillera. Por eso lo único que pide a los colombianos es que los perdonen, los acepten y les permitan trabajar y ganar dinero honradamente.

“Yo solo pido poder trabajar, tener algo seguro, como un empleo, dónde trabajar, que haya recreación, que haya donde poder ir uno a distraerse, tranquilo, sin miedo a que de pronto lo rechacen a uno por ser pobre. Donde todo el mundo se trate como si fuera una sola sociedad, que todo el mundo se mantenga en armonía”, son los sueños de esta mujer que muy pronto dejará su alias, su uniforme y las balas.

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