Renunciaron y viajaron: la historia de dos vallunos que van en carro hasta Alaska

Por HEINAR ORTIZ CORTÉS
Renunciaron y viajaron: la historia de dos vallunos que van en carro hasta Alaska

“Queremos pasar el resto de nuestros días viajando. Lo que queremos realmente es vivir el camino”. ANDRÉS ÁLVAREZ, DE ‘RENUNCIAMOS Y VIAJAMOS’.

SOBRE EL VIAJE
15

países han recorrido ya Lina y Andrés, desde que salieron hace 20 meses de Palmira.

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”, dijo alguna vez el novelista estadounidense Henry Miller. En 2009, quizá en medio de un desierto en Bolivia a -20 grados centígrados o frente a las imponentes ruinas de Machu Picchu en Perú, Andrés Felipe Álvarez y Lina Marcela Ruiz comprobaron la veracidad de esa frase.

“Ese viaje nos marcó la vida. Tal vez esa es la génesis de este proyecto de vida. De ahí en adelante hicimos otros viajes por países también de Suramérica, viajes cortos, puras vacaciones. Hasta que luego de conocer otros viajeros y compartir con ellos nos dijimos: “bueno, hay que renunciar para hacer un viaje largo”. Y aquí estamos”.

Al otro lado de la pantalla, desde México D.F., escribe Andrés Felipe, un periodista de 32 años que, de la mano Lina, administradora de empresas de 30 años y su pareja por más de 15, emprendieron ‘Renunciamos y Viajamos’, la página web que recoge sus experiencias en el viaje por tierra que realizan en carro desde el Valle del Cauca hasta Alaska.

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“Ya conocemos 15 países y cumplimos 20 meses viajando”, cuenta Álvarez, quien, como lo sugiere el nombre del portal, un día, cansado de la monotonía del periodismo de oficina y alentado por la búsqueda de esa “nueva forma de ver las cosas” que decía Miller, abandonó su carrera en un prestigioso medio de comunicación del Suroccidente colombiano para viajar.

Lina hizo lo mismo. Incluso, quizá para ella esa decisión fue un poco más complicada, pues a mediados del 2014, cuando presentó su renuncia, era la gerente de logística para toda la región de una de las principales empresas de lácteos del país.

“Dejar un trabajo estable, con un buen sueldo y reconocimiento puede verse fácil si se compara con la incertidumbre del viaje en sí mismo. Siempre decimos que lo más difícil de todo esto es el primer paso, tomar la decisión de irse a la nada, allá donde no se sabe con qué se va a encontrar uno ni quién le va a hacer algo. Pero los días y los kilómetros son los mejores maestros de vida, le enseñan a uno a valorar el hecho de estar vivo. Y sobre todo a valorar el hecho de haber dejado algo para irse a buscar sus sueños”, explica Lina.

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Y buscando sus sueños, esos que están a miles de kilómetros de distancia de la comodidad de su natal Palmira, recogieron sus ahorros, el dinero de sus liquidaciones y compraron un Renault Kangoo que acondicionaron para vivir. Sí, para dormir, para cocinar y obviamente para viajar.

Es así como desde el 6 de agosto de 2014, Andrés y Lina emprendieron su viaje. Primero recorrieron cada palmo del territorio nacional, luego fueron a Cuba y después de superar trabas legales como la expedición de las visas y los permisos para pasar ‘La Jebi’ –como le pusieron al carro—, dieron el salto hacia Centroamérica por Panamá.

Han conocido cientos de personas que les han tendido la mano de una u otra forma –dándoles posada o comprándoles sus postales fotográficas, que es la manera como obtienen ingresos— en países como Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Guatemala y Belice.

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“Nosotros en el viaje no pagamos alquiler, ni servicios públicos, ni impuestos. Gastamos en gasolina, comida y algunas otras cosas como entradas a lugares que queremos conocer o impuestos en las fronteras”, relata Lina.

Desde noviembre de 2015, entrando por Chetumal, llegaron a México, un país exuberante pero inexplicablemente parecido a Colombia, dicen ellos. Un país que los ha recibido con los brazos abiertos y donde tendrán su última parada antes de entrar a suelo estadounidense.

“Estar lejos de casa no ha sido difícil. De hecho, creo que alejarme de casa me ha hecho redescubrirme a mí mismo, mejorar como ser humano, dejar tanta cosa que la vida diaria le mete a uno en la cabeza. Extraño la familia, algunos amigos y a nuestros perros ‘Campana’ y ‘Límber’. También los sabores con los que crecí. Pero este aluvión de sensaciones y cosas nuevas que significa viajar no da tiempo para extrañar”, dice Andrés desde el Distrito Federal.

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Ahora ‘La Jebi’ los llevará hasta Alaska. Si cuentan con la suerte que han tenido en el camino hasta este momento, llegarán al recóndito estado ‘gringo’ en agosto, según calculan. “La idea es estar allá más o menos un mes y empezamos a bajar para huirle al frío. Recorremos más de Canadá, bajamos a viajar por Estados Unidos y luego buscamos donde asentarnos, porque queremos escribir un libro sobre toda esta aventura”, dice Andrés.

La pareja de ‘Renunciamos y Viajamos’ tiene claro que volver a una oficina ya no es una opción. “Queremos pasar el resto de nuestros días viajando. Lo que queremos realmente es vivir el camino; llenarnos de amigos, de culturas, de sabores, de comidas, de la vida”, agrega Álvarez.

Dicho así, se trata entonces de los detalles. De las experiencias y de las personas, más que de los lugares. O como diría Henry Miller, de una nueva forma de ver las cosas, más allá del destino a dónde lleve el camino. No importa si es La Habana, Colón, San Francisco, Alaska o Palmira.

 

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