Bolsas plásticas: el impuesto para la conciencia ambiental

El nuevo pago de las bolsas plásticas es una medida que le apunta a la preservación ambiental en nuestro país a través de la cultura y la educación.

Por Publimetro Colombia

A muchos colombianos los tomó por sorpresa el nuevo cobro a las bolsas plásticas, que por ahora, solo es aplicado en los grandes almacenes de cadena como medida del Gobierno Nacional para promover una cultura ambiental que reduzca la huella ecológica de los colombianos.

Su importancia radica en la magnitud del impacto ambiental que una sola bolsa de plástico puede generar. Si miramos más a fondo, la vida útil de una bolsa de este material apenas alcanza a ser de 12 o 20 minutos, que comparada con su tiempo de descomposición es mínima, ya que este proceso dura hasta 400 años, lo cual afecta negativamente la flora y fauna de nuestro planeta el planeta.

“Principalmente afectan el recurso hídrico y los suelos, ya que representan aproximadamente el 40% del total de  residuos sólidos. Se sabe que al océano llegan grandes cantidades de bolsas plásticas, las cuales terminan afectando a la fauna marina. Según las Naciones Unidas, la contaminación por residuos sólidos en los océanos amenaza con la extinción de cerca de 600 especies”, le contó a Publimetro el doctor Jaime Alberto Romero Infante, director de la Maestría en Gestión Empresarial Ambiental de la Universidad El Bosque.

A eso agrega que: “En el suelo, la principal afectación tiene que ver con el tiempo de duración de estas bolsas antes de poder degradarse, lo que conlleva a que perduren por años en el suelo, alterando el paisaje e interviniendo en el transporte de nutrientes al subsuelo”.

Pero Colombia no es el único país que ha implementado esta medida, pues este impuesto se aplica en más de 127 países en el mundo: todos apuntándole a una sostenibilidad ambiental.

“Desde hace menos de dos décadas a lo largo del mundo se han venido implementando campañas para la reducción del consumo de bolsas plásticas, siendo Irlanda uno de los primeros países en aplicarle impuestos. Esta campaña motivó a países en Europa como Inglaterra, Italia, Francia, entre otros, los cuales han tomado medidas drásticas como la prohibición del su uso o impuestos para reducir su utilización”.

Un caso de éxito es el de Inglaterra, donde se implementó un impuesto por cada bolsa de plástico comprada, logrando una reducción de un 80% del consumo al poco tiempo de entrar en funcionamiento esta normativa.

Sin embargo las iniciativas relacionadas con la reducción del consumo de este producto van ayudar a esta medida relacionada con la reducción puede ir más allá de pagar por él. Lo anterior debido a que si bien la medida económica incentiva la reducción del consumo, es importante considerar a cada uno de los actores involucrados en la generación de las bolsas plásticas, ya que se necesita motivar a toda la cadena de valor para generar medios alternativos mayor vida útil al producto, además de fuentes naturales no industrializadas que promuevan el consumo sostenible.

Generar conciencia se puede lograr desde diferentes campos, y uno de los más importantes tiene que ver con la educación. Por eso universidades como El Bosque han puesto en marcha programas como la Maestría en Gestión Empresarial Ambiental que buscan formar líderes consientes que se involucren, no sólo en la creación de empresas prósperas, sino también en la implementación de procesos sostenibles y que fomenten una mejora en la calidad de vida.

“En colegios e instituciones de educación superior es importante mantener cursos, materias y programas académicos enfocados al comportamiento limpio y sostenible. Es importante aclarar que no solamente se debe apuntar en el tema de reducción de bolsas, sino también al fomento de mercados verdes. Los estudiantes y las instituciones, son las mejores herramientas para el desarrollo de programas de investigación y la promoción de la sustentabilidad”, afirma el doctor Jaime Alberto Romero Infante.

Por ejemplo, la Universidad El Bosque ha venido trabajando en iniciativas como ‘El Bosque Crece’, que consiste en sembrar un árbol por cada estudiante nuevo que ingrese a la universidad, y ‘UBOSQUE + CO2CERO’, una aplicación móvil que da a conocer cuáles son los estilos de vida que afectan al medio ambiente, pero también, las medidas que se pueden realizar para evitar los impactos negativos.

Adicionalmente, otra de las iniciativas que actualmente se está desarrollando en esta institución es la adquisición de una máquina compactadora de residuos, con la cual se espera lograr un incremento del 40% en el aprovechamiento de los restos reciclables, además de promocionar la transformación autónoma de la conducta para el comportamiento limpio.

“Este es un tema que puede parecer redundante y repetitivo si compilamos todas las iniciativas ambientalistas que han surgido en la última década, sin embargo, somos fieles creyentes que la educación es la principal herramienta para combatir el deterioro ambiental del planeta, principalmente enfocado a las poblaciones más jóvenes, quienes podrán cuestionarse a lo largo de su vida si nuestro actuar como humanidad ha sido el más acertado”, concluyó el doctor Romero Infante.


De acuerdo con la industria de plásticos, en lo corrido de 2017 nuestro país redujo en un 27 por ciento el consumo de bolsas. Y se espera que la cifra siga disminuyendo.


 

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