¿Te imaginas a Colombia sin café o, qué tal, una mañana sin poder degustar una taza de esta humeante bebida caliente, ícono de nuestro país? Aunque parezca un escenario poco probable, la realidad es que la caficultura ha enfrentado grandes dificultades, como la baja productividad, los altos costos de producción y la escasez de mano de obra.

Por eso, para asegurar el futuro de nuestro café, una nueva iniciativa global busca fortalecer el sector e incrementar los ingresos de los caficultores a través del mejoramiento de la productividad de sus cultivos. 

Se trata del Plan Nescafé, estrategia de largo aliento enfocada en el desarrollo rural, en la que la multinacional Nestlé realiza una inversión de $350 millones de dólares a nivel global en el periodo 2010-2020. En Colombia, actualmente se implementa en diez municipios del Valle del Cauca y cinco municipios de Risaralda.

Para fortalecer la caficultura colombiana, la iniciativa contempla la entrega gratuita de plantas con resistencia a enfermedades como la roya, la asistencia técnica en capacitaciones y ayuda a la comunidad, y el apoyo para la fertilización de los cultivos, que es el segundo rubro más alto de los costos de producción después de la mano de obra.

Gracias al plan, que se implementa en alianza con la Federación Nacional de Cafeteros, más de 34.000 productores han recibido apoyo técnico y capacitación en buenas prácticas agrícolas bajo el código de conducta 4C. Además, desde que inició su implementación en el 2010 hasta la fecha, se han producido y entregado más de 38 millones de plantas de la variedad Castillo, renovando 5.859 hectáreas de cultivos de café.

En palabras de Ricardo Piedrahita, Gerente de Abastecimiento y Sostenibilidad para Nestlé en la región Andina, “en el país, nuestra organización tiene una larga historia de apoyo a los agricultores en sus zonas de influencia con programas que los fortalecen, haciéndolos más productivos, más rentables mejorando sus ingresos y su calidad de vida”. En otras palabras, haciéndolos sostenibles.

A partir de su estrategia de creación de valor compartido, la compañía busca seguir consolidando este proyecto con el que todos los participantes de la cadena ganan: las familias productoras, aumentando la productividad y calidad de sus productos y asegurando un mayor ingreso; mientras al mismo tiempo Nestlé asegura el suministro de café producido sosteniblemente para elaborar sus productos Nescafé y Dolce Gusto en más de 20 fábricas a nivel global.

Por la caficultura, por las marcas y por los que nos parece impensable que el país pierda ese aroma y sabor que durante décadas lo han caracterizado, el Plan Nescafé completará la entrega de 60 millones de árboles, ampliará la cobertura a otros municipios y departamentos y buscará consolidar alianzas público-privadas para garantizar la sostenibilidad de esta iniciativa con la que se está renovando la actividad cafetera, y con ella, cada sorbo de nuestro café colombiano.

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